Además, Porsche contaba con un as
guardado en la manga; aprovechando su participación en el grupo VAG
como uno de los accionistas más importantes, tomaba “prestada” la
mecánica V6 TDI de 3 litros y 240
CV utilizada en otros modelos de Audi o Volkswagen, lo que
garantizó aún más la viabilidad de un proyecto calificado como
absurdo en sus inicios.
El resultado es un vehículo que poco
o nada tiene que envidiar a su
pariente más cercano, el Cayenne V6 de gasolina, a lo
que hay que sumar un consumo notablemente inferior de
combustible aún teniendo unas prestaciones similares.
Un
exterior muy novedoso
Por fuera, prácticamente no
encontramos ningún elemento que lo distinga respecto al resto de
la gama y nos indique que estamos ante la versión diésel. Así,
como sucede con cualquier Cayenne,
su imponente y musculosa figura
destaca por encima de todo. Llaman la atención, además, la
calandra con los intermitentes integrados, la forma de los
grupos ópticos, el alargado capó y la gran entrada de aire
frontal.
La mayoría de gente está
familiarizada con su aspecto puesto que el Cayenne lleva
rodando por las carreteras más de seis años (vio la luz allá
por 2002), aunque no debemos olvidar que fue renovado a
principios de 2007 e
introdujo diversas mejoras y nuevas opciones de
equipamiento el pasado año.
Alcanza los 214 Km/h
Como decíamos al inicio, el Porsche
Cayenne diésel equipa el conocido
motor V6 de 3 litros de cilindrada y 240 CV de potencia.
Es el mismo que llevan, entre otros, algunas versiones del Audi
Q7 o el Volkswagen Touareg, aunque según la firma alemana, ha
sido retocado y optimizado reduciendo sensiblemente su consumo
(alrededor de medio litro) y las emisiones de dióxido de
carbono. Las mejoras llevadas a cabo se basan principalmente en
un nuevo colector de admisión y
pequeños cambios en el sistema de inyección. Gracias a
dicha motorización, este Porsche alcanza una velocidad máxima de
214 Km/h, realiza la maniobra del 0 a 100 Km/h en 8,3 segundos y
para el crono en un “sprint” de 0 a 1.000 metros en 29,4 s.
Estamos ante una mecánica que mueve
con suficiencia a este gigante teutón. Su respuesta es lineal y
casi inmediata lo que nos permite movernos con total soltura por
todo tipo de terrenos. Puede que a algunos les sepa a poco para
tratarse de un Porsche y es cierto que podemos echar en falta
algo de potencia en determinadas situaciones. Se podría esperar
algo más de empuje sobre todo en la parte alta del
cuentarrevoluciones, pero no debemos olvidar que 2.315 Kg. de
peso no facilitan la tarea precisamente. A nivel personal, una
de las cosas que más ha sorprendido a los expertos es la
ausencia de vibraciones y el
peculiar sonido que se percibe sobre todo en el
interior, nada que ver con el de sus homólogos Q7 y Touareg.