Los buzos que trabajan en la búsqueda de desaparecidos tras el
naufragio del Costa Concordia frente a la isla italiana de
Giglio localizaron este martes un
nuevo cuerpo entre los restos del crucero,
lo que eleva a 16 el número de
víctimas mortales del accidente marítimo.
Según informaron fuentes de la unidad de crisis constituida para
hacer frente a la tragedia, el cuerpo fue localizado
en el puente número 3 del
"Costa Concordia", que permanece
encallado frente al Giglio desde el pasado día 13.
Los medios de comunicación italianos hablan de que el cuerpo
pertenece a una mujer anciana,
un extremo aún no confirmado por las autoridades de la unidad
crisis.
Hasta el momento, la lista oficial de
desaparecidos se sitúa en 23, cifra que puede bajar en las
próximas horas si se identifican
los siete cuerpos encontrados en los restos del crucero de
los que aún no se conoce la identidad.
Entre las 16 víctimas mortales figura el turista español
Guillermo Gual y el peruano miembro de la tripulación Thomas Alberto
Costilla Mendoza, mientras que entre los desaparecidos está la
también peruana Erika Soria,
que trabajaba de camarera en el Costa Concordia.
Mientras prosiguen las tareas para encontrar
posibles nuevas víctimas
del naufragio, se espera que las tareas de
extracción de las 2.380 toneladas
de carburante alojadas en las bodegas del Costa
Concordia puedan comenzar el próximo sábado.
Extracción del combustible
El responsable de la Protección Civil italiana, Franco Gabrielli,
explicó este martes que se empezará
a bombear el carburante si siguen a este ritmo las
inspecciones que comenzaron este martes por parte de la compañía
holandesa Smit Salvage, que se encargará
de la extracción.
Los buzos de la compañía realizaron este martes
una primera inspección, descendiendo a unos 20 metros para
estudiar las condiciones del casco antes de comenzar a aislar el
primer tanque de la quincena de los que se extraerá el combustible.
Gabrielli explicó que los buzos
trabajarán solo de día, mientras que la extracción del
carburante se realizará sin pausa, si las condiciones del mar lo
permiten, mediante una perforación
en el casco, mientras que a través de una segunda apertura,
se rellenará el tanque con agua de mar para evitar el vacío que
provocaría movimientos en el barco.