Los equipos de rescate del crucero Costa Concordia, que encalló
el viernes frente a la costa italiana, hallaron este domingo por la
tarde los cadáveres de dos hombres de avanzada edad, que
corresponden al español Guillermo
Gual, de 68 años y de Palma de Mallorca y al italiano
Giovanni Masia, de 85
años. Los dos cadáveres fueron sacados del barco y trasladados a un
hospital de Grosseto, donde han sido identificados.
La familia, acompañada por el embajador de España en Italia
Alfonso Lucini, ha identificado este lunes el cadáver en el hospital
de Grosseto.
Gual formaba parte de un grupo
de nueve españoles, casi todos familia, del que perdieron
la pista cuando intentaban escapar del crucero, en el que viajaban
4.229 personas. Su desaparición fue denunciada por Vicente Salvador,
de 20 años, estudiante y originario de Palma de Mallorca, que
viajaba con su novia María Rosa, sobrina del fallecido, los padres
de la joven y otros amigos y familiares.
Jaume Gual, sobrino del fallecido, indicó a su llegada al
aeropuerto de El Prat que su tío era
discapacitado psíquico y
que portaba consigo una placa en la que estaba escrito el nombre y
teléfono de su padre y de su cuñado.
Este lunes, el hallazgo de otro cadaver subió
a seis el balance total de
fallecidos y el de desaparecidos se queda en 16, según
afirmó el presidente de la región de Toscana, Enrico Rossi.
Hallados cinco supervivientes
Tres personas (dos viajeros y un miembro de la tripulación) del
barco crucero Costa Concordia, naufragado en la isla de Giglio,
fueron rescatados este domingo con vida, 36 horas después del
siniestro.
Los rescatados son una pareja
coreana (Hye Jim Jeong y Kideok Han, ambos de 29 años) que
fue localizada en el interior de su cabina, en el puente octavo del
crucero, de once plantas. La pareja, en viaje de novios, había
subido al barco en Civitavecchia, a 70 kilómetros al norte de Roma,
pocas horas antes del naufragio,
ocurrido el pasado viernes a las 21.45 hora local (la misma
hora en la España peninsular), al chocar la nave con una roca de
veinte metros, que causó un agujero en el casco de 70 metros de
longitud. El otro es el italiano
Marrico Giampetroni, comisario jefe de a bordo del Costa
Concordia, que fue localizado en una zona anegada y los bomberos
tardaron en llegar hasta ella, ya que en la planta había paneles y
otros materiales descolgados y en estado ruinoso, lo que hacía
peligroso el rescate.
Además, otros dos pasajeros
fueron localizados en Roma. Se trata de dos japoneses que
se presentaron en una comisaria de policía y contaron que desde
Porto Santo Stefano, el puerto más cercano a la isla, subieron junto
a otros dos compatriotas en un autobús con destino a la capital sin
que nadie les controlara.
Suspenden la búsqueda
En el barco viajaban 4.229
personas, de ellas 3.209 viajeros de 62 nacionalidades, en
su mayor parte italianos, franceses y alemanes. También viajaban
177 españoles, 107
latinoamericanos y un andorrano.
Ayudados por perros adiestrados en la búsqueda de personas vivas,
bomberos y buzos, este fin de semana no han cesado la
búsqueda de supervivientes
en el coloso de los mares de 114.000 toneladas, 291 metros de largo,
62 de altura, once puentes y con capacidad para 3.780 personas. La
búsqueda, cabina por cabina, se ha realizado con la esperanza de que
alguien pudiera haber quedado bloqueado en las mismas y no hubiese
podido salir.
Y es que tras irse la luz en el barco por el choque,
las cerraduras de las cabinas, que son electrónicas, quedaron
bloqueadas y según fuentes de los bomberos no se descartaba
que algunos de los viajeros dados por desaparecidos estuviesen en
las mismas, sin poder comunicarse con el exterior.
Este lunes, los equipos de rescate han
suspendido las labores de búsqueda
de los 16 desaparecidos después de que el barco haya
comenzado a deslizarse
desde el lugar en el que está varado frente a la isla italiana de
Giglio, según informa el diario La Repubblica, que cita a
uno de los submarinistas que trabajan en la embarcación.
El capitán, detenido
El capitán del barco Francesco
Schettino, de 52 años, detenido el sábado y acusado de
homicidio culposo múltiple, naufragio y abandono del barco mientras
muchos pasajeros aún se encontraban dentro de la nave, sigue
encarcelado. Según su abogado,
Giulio Leporatti, la fiscalía de Grosseto ha negado su
puesta en libertad ante el peligro de pueda huir de Italia.
Según fuentes de la investigación, el capitán abandonó la
embarcación hacia las 23.30 hora
local del viernes, cuando aún parte de los pasajeros y de
la tripulación esperaban para ser evacuados. Las últimas personas
que abandonaron el crucero lo hicieron entre las 2.30 y las 3.00 h
de la madrugada del sábado. Ciro
Ambrosi, primer oficial del puente de mando, también está
siendo investigado.
Según el fiscal de Grosseto, Francesco Verusio, el capitán se
acercó demasiado a la isla, hizo una
maniobra "inexperta" y el
casco de la nave chocó con un escollo por su parte izquierda.
Verusio precisó este domingo que el barco estaba a solo
150 metros de la orilla, "una distancia increíblemente
cerca". Schettino, por su parte, asegura que las
rocas no estaban en los mapas.
La caja negra del barco,
hallada este sábado, está siendo analizada y según Verusio, "ya está
hablando" y habría desvelado "una diferencia de una hora entre el
impacto, a las 21.45 hora local, y la alarma a la Guardia Costera,
dada alrededor de las 22.43 hora local". Los supervivientes del
naufragio comenzaron este domingo a regresar a sus países de origen.
Varios centenares volvieron a España desde Roma, donde denunciaron
el abandono que sufrieron por parte de los altos mandos de la
tripulación, que no ayudaron en la evacuación.