Jianmei Feng fue detenida durante tres días en la provincia de
Shaanxi (centro oeste) y obligada a
abortar por tener ya una hija de cinco años y no poder
pagar la multa que el régimen comunista impone por tener un segundo
hijo, explicó su marido, Deng Jiyuan, citado por el diario Global
Times.
Deng también alega que su mujer
fue obligada a firmar un acuerdo para abortar y que lo hizo
en contra de su voluntad.
Las autoridades chinas han reconocido los hechos y
han pedido perdón a la familia.
Al mismo tiempo, han informado de que han apartado de sus funciones
a tres responsables locales de planificación familiar.
Impactantes fotos
Aunque el suceso ocurrió hace dos semanas,
las impactantes fotos de la madre y el feto se publicaron
este miércoles en Internet y han desatado la indignación popular.
El caso acumula hasta 500.000
comentarios en las redes sociales, entre los que se
encuentran los del propio marido, Deng Jiyuan, quien afirmó que
luchará "hasta el final" por defender su derecho: "no sólo es cosa
de una mujer, sino de todos los niños chinos y sobre la libertad de
nacer".
"Estoy enojado y
queremos justicia", dijo Deng Jiyuan por teléfono a la CNN.
Deng, un agricultor de 29 años de edad, dijo que no podía permitirse
el lujo de pagar la multa de 40.000 yuanes (5.000 euros) exigida por
los funcionarios por tener un segundo hijo.
Agregó que su esposa quedó traumatizada en el hospital.
La pareja se casó en 2006 y Feng dio a luz a una niña en 2007.
La estricta planificación familiar de China
limita la mayoría de parejas casadas a tener un sólo un niño.
Las autoridades defienden que con dicha política han evitado 400
millones de nacimientos en un país superpoblado.