Y es que más del 80% de los
tumores oncológicos están relacionados con los estilos de
vida y hábitos personales, y muchos de estos factores son fáciles de
prevenir y corregir, ha afirmado hoy Antonio Brugarolas, director de
la Plataforma de Oncología del Hospital USP San Jaime y responsable
de la Consulta de Segunda Opinión
de Oncología en el Hospital San Camilo (Madrid).
El doctor ha recordado, ante la celebración el sábado del
Día Mundial contra el Cáncer,
que esta enfermedad se origina por una alteración en el sistema de
regeneración de las células
y en sus mecanismos de control.
Se estima que aproximadamente el
5% de los tumores tiene un origen genético y que la
exposición a agentes tóxicos durante el trabajo puede estar detrás
de un 10% de los casos. El resto, entre el 80 y el 90% están
relacionados con los hábitos personales. Brugarolas se ha referido a
conductas comunes como la exposición al sol, la dieta,
el consumo de tabaco y alcohol y el padecimiento de
enfermedades.
Uno de los problemas más frecuentes es
la exposición excesiva a la radiación solar, ya que uno de
cada tres nuevos tumores que se diagnostican son de cáncer de piel.
El factor responsable de la enfermedad oncológica más conocido es el
hollín, la ceniza producida por los restos de material orgánico, los
productos de combustión del carbón,
petróleo, gasóleo y tabaco, así como las sustancias tóxicas
de algunos alimentos.
El doctor ha señalado que el humo producido
por la combustión de material
orgánico es cancerígeno, aunque la contaminación más
importante se produce por el hábito de fumar, por
la utilización del carbón en la cocción de alimentos y en
la calefacción.
En las ciudades se une la concentración de partículas y
agentes tóxicos de origen industrial, que aumentan los
efectos de los carcinógenos. Brugarolas ha relatado que estas
partículas siguen un ciclo muy largo y persistente porque pasan al
suelo, contaminando las aguas, a las plantas y a los animales. Se
estima que cuando la concentración de
este tipo de partículas en
el aire aumenta un 1% el riesgo de cáncer de pulmón se incrementa un
14%.
En cuanto a la comida, ha advertido de que
la carne requemada
hecha a la parrilla, sobre la brasa, las patatas fritas muy
doradas, o las tostadas muy hechas y, en general, los alimentos
carbonizados contienen productos cancerígenos conocidos como
hidrocarburos aromáticos policíclicos. El oncólogo ha indicado que
es importante mejorar las
condiciones de cocción de los alimentos para conservar las
propiedades nutritivas y eliminar la aparición de tóxicos.
También se ha referido a la cocción y
posterior enfriamiento lento
de comidas que mezclan vegetales y carnes porque genera la aparición
de nitrosaminas que son carcinógenas. Sobre el consumo de alcohol,
ha precisado que produce cáncer hepático, sobre todo
cuando hay hepatitis y
cirrosis, y representa un agente de primer orden en el tumor
orofaríngeo y esofágico.