¿Tienes hijos que están de vacaciones escolares pero no tienes
vacaciones propias? Si los dejas con frecuencia solos, puede tener
consecuencias...
Irritabilidad, conducta desafiante, lloros continuos o
sentimiento de soledad. Estos son algunos de los síntomas
de la depresión infantil. Los hogares de nuestras familias modernas
se adornan, según algunas encuestas, con un 38% de niños que viven
buena parte del día solos, mientras sus padres completan su jornada
laboral. Los horarios y la falta de flexibilidad laboral, a pesar de
las vacaciones escolares, obligan a los padres a dejarlos solos en
casa. Suelen tener entre 6 y 12 años, y ocupan el tiempo viendo la
televisión.Ellos tienen diez semanas de vacaciones mientras que los
padres, con suerte, tienen cuatro. En tiempos pasados, no
se veía tan natural dejar a los niños solos en casa. Hoy, muchas
familias (cuando están juntos o, también padres separados) se ven
obligados a hacerlo por no contar con la red familiar que les ayuda
en estas situaciones: casi siempre, los abuelos.
Algunos padres buscan repartir las vacaciones entre ambos para
abarcar mejor el periodo vacacional; otros se ayudan de los
campamentos u actividades de ocio varias; y otros, no pudiendo optar
a ninguna de esas ayudas, deciden que
los niños de cierta edad bien
pueden pasar cuatro o cinco semanas en casa mientras ellos
acuden a sus obligaciones. Según la psicóloga Laura Rojas-Marcos, la
depresión infantil se expande por esta creciente tendencia.
También señala que no todo es negativo: a algunos niños la
experiencia les va a ayudar a ser
más autónomos, independientes y responsables.
Cuando mis hijas vuelven del periodo vacacional que tienen con su
padre, están los primeros días (un par de semanas) tremendamente
irritables. Sobre todo, la pequeña me llora por cualquier cosa, y
pretende conseguir sus caprichos a base de rabietas. Esto cambia al
poco tiempo, pero me toca utilizar mucha mano izquierda para que se
dé cuenta de que no va a ablandarme. Al cabo, vuelven a ser las
mismas niñas alegres y colaboradoras.
En nuestras sociedades, afortunadamente, no ponemos a los niños a
trabajar... Pero ¿qué beneficio hay en dejarlos solos en casa
mientras trabajamos? ¿No estaría mejor intentar compaginar las
obligaciones con la familia? Y, progresivamente, quizá, ¿inculcar
esa sensibilidad en nuestros jefes? Muchos de ellos también son
padres. Pensar en pequeños de 8 ó 10 años solos, sin poder saber a
qué dedican el tiempo ni cómo atender sus necesidades, hace bastante
daño.
En clave de humor, miren lo que puede pasar: