Aunque muchos la comparan con la canciller alemana hasta el punto de
ser llamada
'la
Angela Merkel
socialdemócrata', por su pragmatismo y liderazgo, los parecidos son
pocos. No obstante, en estos momentos
la popularidad de ambas supera a la
de sus propios partidos, por lo que la prensa alemana cree que Kraft
podría ser la rival de Merkel
en las elecciones federales del próximo año.
El diario 'Bild', el más leído del país, apuntaba antes de los
comicios en Renania del Norte-Westfalia, donde vive más de uno de
cada cinco alemanes, que
si Kraft se acercaba a la marca del 40% de los votos,
“será inevitable que tenga que
aceptar la candidatura a canciller”.
Los pronósticos se han cumplido (venció con un 39%), pero la segunda
política más importante del país ha negado tal intención en más de
una ocasión.
“He dado mi palabra de que me quedo en Dusseldorf, es algo
importante y la mantengo”,
respondió Kraft ante las insistentes preguntas.
Con todo, nadie niega la importancia de la victoria en el
estado más poblado de Alemania, que
representa el 22% del PIB alemán y donde tienen su sede casi la
mitad de las principales empresas alemanas.
La histórica derrota de la CDU, su peor resultado desde la Segunda
Guerra Mundial, alimenta los rumores de que Kraft, cuyo nombre
significa 'fuerza', pueda enfrentarse a Merkel.
Los analistas recuerdan que la victoria de la CDU en 2005, en este
bastión socialdemócrata,
fue el detonante de la caída del
canciller Gerhard
Schröder, que tuvo que adelantar las
elecciones federales que situaron a Merkel al frente de la
Cancillería.
¿Tiene por fin Ángela Merkel una
rival a su altura de cara a las generales de 2013?,
se preguntan en Alemania.
El diario 'Handelsblatt'
responde que los tres posibles candidatos que se barajan para
liderar el SPD (Sigmar
Gabriel, Peer Steinbrück, Frank-Walter Steinmeier)
no han ganado nunca unas elecciones. Por tanto,
"ninguno es de verdad peligroso para Merkel. Kraft sí lo es",
sentencian.
De
origen humilde, Kraft fue la
primera de su familia en llegar a la universidad, donde se diplomó
en Economía. Sus primeros pasos los dió como asesora
empresarial antes de su ingreso en 1994 en el SPD. Su capacidad le
valió un rápido ascenso en el partido, ocupando varios ministerios
del estado, hasta que en 2010 se convirtió en primera ministra
regional.
Una
biografía de lucha que ha marcado su talante político. En su campaña
política puerta por puerta, "Kraft
hacía chistes, discutía y se lamentaba junto con los votantes en ese
dialecto cerrado de las regiones mineras e industriales del estado",
según recoge el diario 'New York Times'.
Ella
misma se presenta como "Hannelore del Ruhr", su lugar de nacimiento,
tal como la describe el semanario
Der Spiegel.
Y no se trata de pura fachada, pues
Kraft demostró después de la tragedia de la
'Love Parade'
en Duisburgo, cuando una avalancha de gente
causó 21 muertos en el festival de música, que tiene
"los pies en la tierra".
A
menos de dos semanas de asumir el mismo cargo que ahora revalida,
su discurso en la ceremonia en
honor a las víctimas dejó huella. Muchos recuerdan sus palabras,
donde relató su experiencia personal: horas de angustia
esperando noticias de su hijo, que había ido al festival, sin saber
si estaba herido o ileso, vivo o muerto.
"Su discurso me puso la piel de
gallina. Después de
eso, me quedó en la memoria como alguien cercano y amable",
explica unas de las presentes Renate Schnettker, al diario
neoyorkino.
Sin embargo, su estilo cercano y campechano desaparece de
inmediato cuando se encierra en un despacho para mostrar
su otra cara, la de dura
negociadora, que le ha valido el reconocimiento en sus propias filas
pero también entre sus rivales políticos.
Los suyos esperan ahora que
asuma el liderazgo del partido con un objetivo claro: unos buenos
resultados en las federales le darían
la llave para cambiar la política económica alemana. Los
socialdemócratas
de
Europa miran ya hacia Alemania, con el espaldarazo de la victoria de
su homólogo francés
François Hollande,
en
busca
de un nuevo rumbo frente a la austeridad marcada por Merkel.