Alemania, pese a seguir gozando de una mejor situación económica
que sus vecinos y socios del continente,
comienza a sufrir la crisis en
Europa, según se desprende de las cifras de su mercado laboral y
de sus exportaciones industriales publicadas este
miércoles.
La caída del Índice de Gestor de Compras (PMI,
indicador sobre la actividad manufacturera del un país) a
su nivel más bajo desde hace 33
meses y las moderadas cifras del desempleo podrían suponer el
final del milagro alemán y cayeron como un jarro de
agua fría este miércoles.
Estas cifras se publicaron una semana después de la
confirmación del objetivo oficial de crecimiento del PIB de
sólo el 0,7% para 2012 de la primera economía europea y del 1,6%
en 2013, después de haber crecido un 3% el pasado año.
"La caída del índice PMI (a 46,2 puntos en abril por 48,4
puntos en marzo), refleja
ampliamente una nueva contracción de los niveles de producción
(...) con una particular debilidad en los bienes de
inversión, con las empresas de este sector previendo una rápida
caída de su carga de trabajo" detalló el instituto Markit, que
publicó este índice.
La exportaciones de bienes de inversión, especialmente las
máquinas vendidas a los industriales de todo el mundo,
son un pilar del modelo económico alemán, pero pagan el freno de
la economía fuera de Alemania. "Cierto número de
industriales explican la caída de sus pedidos a la exportación
por una bajada de la demanda de los clientes del sur de Europa",
aseguró Markit.
Por otro lado, el desempleo,
un indicador que reacciona con retraso a la coyuntura, refleja
también un frenazo en Alemania. La tasa de desempleo,
aún envidiable, se estancó en
el 6,8%, según los datos corregidos estacionarios, con
un pequeño aumento del número de solicitantes de empleo
(+19.000).
La demanda de mano de obra
ha "retrocedido netamente" en abril, según la agencia
estatal de empleo, que estima que "el punto culminante de la
demanda parece haber sido sobrepasado, si bien
permanece a un nivel muy alto", con 500.000 ofertas de empleo a
cubrir.
Ello es consecuencia "de una reacción retardada de la
ralentización económica temporal observada en el segundo
semestre de 2011", según Timo Klein, de IHS Global Insight. La
declinante demografía de Alemania y débil número de jóvenes que
acceden al mercado laboral deberían, no obstante, ayudar al
mercado del trabajo a medio plazo, precisó.
Los economistas destacan también que la locomotora económica
europea sigue en mejor forma
que sus vecinos y que debería recuperar potencia en el
transcurso del año. El índice PMI y el desempleo
muestran que Alemania no sale indemne de los problemas en Europa
y el desarrollo de la crisis de la deuda son el "principal
riesgo" para la primera economía continental, aseguró Klein.
Hasta mediados de 2011, la economía alemana no sufrió la
crisis y el Estado, partidario del rigor presupuestario en
Europa, se aprovechó en alguna medida, al poder tomar prestado a
tipos de interés casi nulos.
Actualmente, la crisis le vuelve como un bumerán, en
momentos en los que el debate sobre una reactivación del gasto
público, a la que se opone Berlín, gana adeptos en Europa.
En estos momentos "hay signos preocupantes de un cierto
deterioro de los mercados laborales en el corazón" de Europa,
subrayó Jonathan Loynes, de Capital Economics. "Al final, podría
crecer un consenso sobre la necesidad de más crecimiento en la
zona euro", agregó. Fuente