En los últimos cuatro años, el presupuesto de Defensa se ha
reducido en un 25%, unos 1.500 millones de euros, hasta rondar los
6.300 millones, equivalentes al 0,6% del PIB. Ello ha obligado a
reducir drásticamente horas de vuelo, días de mar y ejercicios en el
campo, así como a posponer obras de modernización y de
mantenimiento, mientras el gasto de personal se disparaba hasta
superar el 73% del total. En paralelo, se ha acumulado una deuda de
más de 27.000 millones de euros derivada de los grandes programas de
armamento que resulta imposible pagar. Ni con los presupuestos
actuales ni con los previsibles.
Para romper esta dinámica, que amenaza con hacer de los ejércitos
un cascarón hueco e inoperante, Visión 2025 propone reducir
20.000 efectivos. Las Fuerzas Armadas cuentan con alrededor de
130.000 militares —83.000 soldados o marineros y 47.000 oficiales y
suboficiales— y 25.000 civiles —6.000 funcionarios y 19.000
contratados laborales—, por lo que el recorte rondará el 13%.
Morenés se ha negado hasta ahora a hablar de reducciones de
plantilla, alegando que estas deben ser la consecuencia y no la
causa; y que hay que empezar por un análisis de los riesgos a los
que se enfrenta la seguridad de España y los medios necesarios para
afrontarlos. Pero lo cierto es que la mayor amenaza presente para la
seguridad de los españoles es la crisis económica y que otros países
se han adelantado a reducir drásticamente sus ejércitos. El último,
uno tan poco sospechoso de pacifismo como Reino Unido.
La parte del león del recorte corresponderá al Ejército de
Tierra, que deberá prescindir de 10.000 militares, el 50% del total;
mientras que el Ejército del Aire y la Armada recortarán 5.000 entre
ambos, y el 25% restante, otros 5.000, corresponderá al personal
civil.
La idea es que la reducción se materialice a lo largo de 13 años,
mediante la amortización de las plazas que queden vacantes y la
reducción de los ingresos. De hecho, Defensa ya ha recortado de
83.000 a 81.000 el número de soldados y marineros en los
presupuestos de este año y ha reducido en 600 los puestos de
empleados civiles, por lo que la rebaja de 20.000 efectivos, que se
calcula sobre las plantillas vigentes, podría ser menor en términos
reales.
Esta fórmula es la menos traumática, pero presenta varios
inconvenientes; el primero es que, mientras el ahorro derivado de
recortar el número de soldados —a los que no se renueva su
compromiso temporal— es inmediato, los efectos de reducir militares
de carrera tardan años en apreciarse; el segundo es el progresivo
aumento de edad, tal como se nota ya en la mayoría de empleos
militares.
Para evitar que se agudice la macrocefalia y el envejecimiento de
los ejércitos, Defensa deberá estimular la salida anticipada de los
mandos militares sin perspectiva de ascenso. Hasta ahora solo se
contempla el pase voluntario a la reserva, pero este resulta poco
atractivo para los afectados con el actual panorama del mercado
laboral; y escasamente rentable para Defensa, que debe seguir
abonándoles hasta el 80% del sueldo. La idea es que dos tercios de
los puestos militares que se reducirán, unos 10.000, correspondan a
efectivos de tropa y marinería, y un tercio, hasta 5.000, a cuadros
de mando: oficiales y suboficiales.
Lógicamente, el recorte de personal deberá plasmarse en una
reorganización de las Fuerzas Armadas y en una reducción de
estructuras, tanto en los cuarteles generales como en las unidades
de combate y las de apoyo. Visión 2025 propone reducir de
ocho a seis el número de brigadas con que cuenta el Ejército de
Tierra, lo que obligaría a disolver dos. También aboga por cerrar
arsenales e instalaciones de la Armada y clausurar un buen número de
bases aéreas.
Pero no todos son recortes. Se trata de contar con un Ejército
más pequeño pero mejor equipado y eso pasa por un plan de renovación
del material que mejore sus capacidades en campos como mando y
control, vigilancia y reconocimiento, inteligencia, transporte y
ciberdefensa.
De hecho, Visión 2025 no es un plan de ahorro. Asume un
periodo de fuertes ajustes que se prolongaría hasta 2015 e iría
seguido de una recuperación del presupuesto de Defensa durante la
siguiente década. El problema es que nadie garantiza que esta
previsión vaya a cumplirse.
Visión 2025
- Los efectivos de las Fuerzas Armadas se reducirán en
20.000.
- El Ejército de Tierra recortará 10.000 militares y la
Armada y el Ejército del Aire 5.000 entre ambos.
- Defensa prescindirá de 5.000 empleados civiles.
- El plan se aplicará a lo largo de los próximos 13 años.
- Se disolverán dos brigadas y se cerrarán arsenales y
bases aéreas.
- Se potenciarán los sistemas de mando y control,
inteligencia o aviones no tripulados. Fuente