Más allá de las previsiones económicas, la mejor prueba de que ha
empezado otra grave recesión la acaba de dar la Encuesta de
Población Activa (EPA) del cuarto trimestre de 2011. Tras cuatro
años de crisis, sin atisbo de recuperación, el mercado laboral
español ha encajado uno de los golpes más duros. Solo en el
epicentro de la Gran Recesión, en el paso de 2008 a 2009, el impacto
fue mayor. Según la EPA, entre octubre y diciembre de 2011 se
perdieron 348.000 puestos de trabajo y aumentó el paro en 295.300
personas respecto al tercer trimestre. El balance provisional de la
crisis es demoledor: el desempleo alcanza ya a 5,3 millones de
personas. Desde finales de 2007 se han destruido 2,7 millones de
empleos, el 55% en el sector de la construcción.
Es la primera vez que se superan los cinco millones de parados en
el mercado laboral español. En los últimos días, el presidente del
Gobierno, Mariano Rajoy, y ayer mismo, el ministro de Hacienda,
Cristóbal Montoro, habían aventurado que se llegaría a 5,4 millones
de parados al cierre de 2011. La cifra suministrada por el INE es
menor (5.273.600 parados), pero, en parte, por razones muy poco
tranquilizadoras. La pésima situación laboral llevó a 53.400
personas a dejar de buscar trabajo en el cuarto trimestre. Solo en
el verano de 2009 hubo una caída de la población activa mayor. Y en
este caso, pesa mucho más el efecto desánimo entre los trabajadores
españoles, que las salidas del mercado laboral de los trabajadores
extranjeros.
Con estos datos, la tasa de paro se sitúa en el 22,85% de la
población activa, 1,35 puntos porcentuales más que en el trimestre
anterior. En la serie estadística permanece aún como máximo
histórico el 24,5% alcanzado en 1994, aunque según un análisis del
Banco de España, si el paro de aquel año se calculase con los
criterios actuales equivaldría al 18,2%, otro indicador de la
envergadura de esta crisis.
Es en la destrucción de empleo, la variable más seguida por los
expertos, donde se hace notar el inicio de otra grave recesión,
donde se vuelve a lo peor de esta grave crisis. La pérdida de
puestos de trabajo ha superado los peores augurios: solo en el tramo
final de 2008 y en el arranque de 2009, el semestre negro en el que
el número de ocupados bajó en 1,2 millones de personas, hubo un
descenso trimestral (348.000 menos) tan acusado.
La comparación anual es, también, elocuente. Analistas
Financieros Internacionales (AFI), uno de los pocos servicios de
estudios que ha incorporado ya los efectos del ajuste fiscal para
compensar la desviación presupuestaria de 2011, pronosticaba una
merma en la ocupación de 500.000 personas respecto al mismo
trimestre de 2010. Y, en base a esa y otras variables, anticipaba un
retroceso del PIB del 0,4% en el último trimestre de 2011 y una
caída anual del 1,3% en 2012, las cifras de una recesión profunda.
Los datos de la EPA pintan un escenario aún peor, que también ha
dejado atrás las proyecciones del Banco de España: al cierre del año
pasado, la caída del empleo supera las 600.000 personas en esa
comparación anual. Y se debe en buena parte a la pérdida de
contratos indefinidos entre los asalariados, señal de que la crisis
vuelve a extenderse. En el cuarto trimestre, sin embargo, fue mayor
la incidencia entre el empleo temporal, muy ligado a la campaña de
Navidad y, por tanto, la débil respuesta del consumo.
"La tasa anual de destrucción de empleo, el 3,26%, es tres veces
peor de la observada hace apenas un año, cuando se pensaba que había
síntomas de recuperación del empleo, hasta que la crisis del euro y
el colapso de las finanzas públicas en España vino a sacarnos de ese
planteamiento", concluye el servicio de estudios de la patronal de
empresas de trabajo temporal, Agett.
El ajuste fiscal se deja notar en el empleo público, con la
pérdida de 84.500 asalariados en el trimestre, aunque sigue siendo
el sector privado el que concentra la destrucción de puestos de
trabajo. El enorme deterioro acumulado por el mercado laboral se
vocea en las estadísticas. Más de la mitad de los parados llevan más
de un año buscando trabajo; la destrucción de empleo se extiende a
todos los sectores, salvo la agricultura; el 48,5% de los menores de
25 años están desempleados; el número de hogares con todos sus
miembros activos en paro supera por primera vez los 1,5 millones...
Por comunidades, Andalucía y Canarias (con tasas de paro por
encima del 30%) y Navarra y el País Vasco (menos del 14%) marcan los
extremos del mercado laboral. En el cuarto trimestre, la Comunidad
de Madrid ( 50.300 parados más) y Baleares (71.000 empleos menos) se
llevaron la peor parte.