Acostumbrados a recibir un aluvión de cifras descorazonadoras, el
Ministerio de Economía publicó ayer que la competitividad de las
compañías españolas había mejorado en el segundo trimestre del año
gracias tanto a la caída del euro como al descenso de los precios en
nuestro país.
De acuerdo con las cifras del
ministerio, la competitividad frente a los países de la Unión
Europea mejoró un 1,2% respecto al año anterior y un 4,7% con
respecto a los países que no usan la moneda única. Pero
para que se haya producido esta mejora en el exterior antes han
tenido que producirse cambios dolorosos a nivel interno y entre
ellos destaca la moderación salarial y la contención de los precios.
En este sentido, entre las
beneficiadas se encuentran
Telefónica, Repsol YPF y ACS. Son, según el estudio de la
revista Fomento de Producción,
las compañías que más vendieron al exterior el año pasado.
En este grupo de las grandes también están
Indra Sistemas, Puig, Grifols,
Mango, Iveco España, Codere y Caf, mientras que las
principales empresas exportadoras familiares son
Inditex, Abengoa y Grupo Ferrovial. El informe demuestra
este beneficio en un dato: en 2011, el número de empresas que
exportan más de 1.000 millones de euros anuales creció hasta 53
desde las 45 del ejercicio anterior.
Hace unos días, Economía
publicaba que la subida de los salarios que se habían pactado en
España mediante los convenios entre empresas y trabajadores había
sido de algo más de un 1,7%, una cifra inferior al alza de la
inflación. En los doce últimos meses los precios han moderado su
subida en España hasta el 1,9%, menos que en el conjunto de la Unión
Europea. Una evolución que hace más atractivos por precio nuestros
productos.
De hecho, por primera vez en nuestra historia España presenta un
saldo comercial positivo con Europa. Esto significa que vendemos más
a nuestros países vecinos de los que le compramos, aunque también
influye el hecho de que la caída del consumo interno no anima a las
importaciones.
Muchos expertos afirman que durante la época de vacas gordas en
los países del Sur de Europa se había cometido un error imperdonable
y era el de perder po
co
a poco competitividad con respecto a nuestros vecinos.
Y uno de los excesos que nos
achacan es que las subidas salariales de los trabajadores españoles,
griegos, portugueses e italianos habían sido muy superiores a las de
los empleados alemanes, por ejemplo. Algo que, a la postre, había
encarecido nuestros productos y servicios.
Hasta que nos adherimos a la moneda única España siempre había
utilizado otras fórmulas para mejorar la competitividad respecto al
resto del mundo y no era otra que la devaluación de la peseta.
Ahora que eso ya no es posible,
todos los economistas nos recuerdan que la solución para remediar
nuestros males solo se arregla con una receta: la reducción de
precios y salarios. Porque, por el momento, nadie ha encontrado
muchas ventajas a la salida del euro.