Pocos padres saben que el ejercicio físico potencia el rendimiento
académico de sus hijos, atenúa el abandono escolar y mejora la
actitud de los menores tanto en casa como en las aulas, según se
desprende de un informe realizado por la escuela de negocios
ESADE a partir del análisis de
la conducta de más de 5.000 escolares entre 6 y 12 años
que acuden a las Escuelas Deportivas de Danone.
El estudio, realizado por el Observatorio de Estudios del
Comportamiento (OEC) de ESADE, pone de manifiesto que alrededor
del 40% de los alumnos con peor expediente académico
mejoran sus notas a lo largo
del curso en cuanto empiezan a practicar deporte. En
concreto, los menores que afirman mejorar sus resultados
académicos pasan de un 18% a un 37%.
Y también ganan en actitud porque en las escuelas deportivas
se trabaja el cambio de comportamiento en hábitos, el uso del
tiempo libre, la alimentación, la higiene y las relaciones
sociales. A través de estas clases en valores,
el número de niños que dice
comportarse mejor en casa y en el colegio se dobla a lo
largo del periodo lectivo (del 20% pasa casi a un 41%).
Los autores del informe, Ismael Vallés y Manuel Alfaro,
afirman también que este progreso en las notas se vincula a la
mejora del comportamiento ante la responsabilidad de hacer los
deberes. Así, si en el primer trimestre sólo un 16% decía que le
gustaba hacer los deberes, al final del curso este número se
dobla hasta llegar a más del 29%. Por otro lado,
se reduce a la mitad la
proporción de aquellos niños que suelen poner más resistencias
a la hora de realizar las tareas escolares.
El fútbol, aliado de los padres
El informe resalta también que la práctica de fútbol se
convierte en un gran aliado de padres y tutores. Esta actividad
es, de entrada, la más atractiva para los niños. Además de su
función lúdica, cumple un papel en la transmisión de valores por
el respeto que deben a sus
compañeros, indistintamente del género o de la raza,
además de aprender a cumplir
las reglas y a ser honestos con el contrario.
Según el estudio, el deporte ayuda a paliar el absentismo
escolar. Casi el 31% de los niños que lo practican presentan
mayor motivación por ir al colegio y por aprender. Igualmente,
disminuye el porcentaje de aquellos que no les gusta ir a la
escuela (que pasa del 31% al 18,40%), ayuda a trabajar hábitos
de higiene y salud y complementa la formación académica.
En cuanto al respeto por los
profesores, al principio del curso sólo un 26,2% les
obedece; en cambio, esta proporción asciende a más del 38% al
final del periodo. Del mismo modo, es muy significativa también
la reducción de alumnos que dicen no respetar a sus tutores,
pasando del 16,1% al 7,7%.
Mayor conciencia de la necesidad
de una alimentación sana
Ante estos nuevos hábitos diarios,
el menor adopta nuevas
actitudes frente a una alimentación más sana. Así, se
triplica el número de los alumnos que son cada vez más
conscientes del papel que tiene una buena alimentación en su
salud (del 11,33% al 32,77%).
En esta línea, se observa que a lo largo del curso
aumenta la ingesta diaria de
frutas y verduras, pasando del 15,8% el primer
trimestre al 25,9%, en detrimento del consumo de chucherías y de
bollería.
Otro aspecto a tener en cuenta tiene que ver con el consumo
de alcohol y tabaco. El porcentaje de alumnos que afirma que el
tabaco es perjudicial para la salud va aumentando a lo largo del
curso, pasando del 13,5% al 33,4%.
Aumenta la confianza y el civismo
La práctica del deporte genera un
sentimiento de pertenencia al
grupo y refuerza lazos de amistad. En este sentido, el
estudio apunta que la confianza entre compañeros aumenta a lo
largo del curso.
El ejercicio influye positivamente también en la actitud de
los menores en casa, de tal manera que
tienden a colaborar más en las
tareas domésticas., y su comportamiento cívico en los
espacios públicos, siendo más respetuosos con el mobiliario
urbano y con lo que les rodea. Fuente