Una locutora de radio y un profesor de matemáticas se enfrentan a
una petición de 30 años de prisión
por terrorismo por los mensajes que enviaron a través de
Twitter.
Las autoridades acusan a los detenidos de
provocar pánico y una serie de
accidentes de tráfico que ocurrieron cuando numerosos
padres salieron apresurados a recoger a sus hijos debido a
informaciones falsas de que unos hombres armados estaban atacando
las escuelas de Veracruz, México.
El secretario de gobernación del estado, Gerardo Buganza, comparó
el caos con el pánico que se desató en Nueva Jersey por la
transmisión del programa de radio
'La Guerra de los Mundos', de Orson Welles, en 1938.
"Aquí hubo más de 26 accidentes
automovilísticos, o gente que dejaba los carros bloqueando
las calles para ir a las escuelas para recoger a sus hijos, porque
pensaban que en la escuela de sus hijos habían acontecido estos
hechos", dijo.
Libertad de expresión
Gilberto Martínez Vera, quien trabaja como profesor en varias
escuelas privadas, supuestamente desastó pánico generalizado cuando
envió varios mensajes por Twitter diciendo que hombres armados
estaban secuestrando niños en las
escuelas. "Mi cuñada me habló alterada, se acaban de llevar
5 niños de dicha escuela"', escribió Martínez en uno de los mensaje.
No se secuestró a ningún niño ese día. Claribel Guevara, abogada
defensora de Martínez, dice que los rumores ya habían empezado y que
Martínez no hizo más que difundir lo que otros le habían dicho. En
otro mensaje Martínez
escribió: "La
hora no me la sé, pero es veraz".
Los fiscales dicen que los mismos rumores fueron
retuiteados por María Bravo Pagola, quien ha trabajado como
profesora, funcionaria pública de arte y comentarista de radio. Ella
insiste que solo transmitió sus mensajes a los que la siguen por
Twitter.
Ambos acusados han sido defendidos por grupos de derechos
humanos, que argumentan que las acusaciones son excesivas. Amnistía
Internacional dice que las autoridades están violando la libertad de
expresión y sostiene que el pánico se debe a la incertidumbre que
sienten muchos mexicanos en medio de una
guerra contra el narcotráfico que ha dejado más de 35.000
muertos durante los últimos cinco años.