Todos ellos se encuentran en
ibertad condicional no vigilada
y aún no se ha empezado a trabajar en el modo de devolverlos a
prisión.
La
noticia coincide con el fallo de la Corte Suprema de Estados
Unidos, hace dos días, sobre la
sobrepoblación y sobreexplotación de las cárceles
estadounidenses, en la que se ordenaba a los oficiales a hacer
el esfuerzo de reducir en un cuarto la población de las
cárceles. Dicho y hecho, las cárceles se pusieron a la obra,
pero tras realizar las primeras liberaciones los inspectores
cayeron en la cuenta de que un 15% de éstas podían ser erróneas
y no se estaban aplicando los criterios adecuados. Dichos
criterios incluyen la no liberación de miembros de bandas,
delincuentes sexuales y violentos y delincuentes reincidentes.
¿Y a qué se debe el error? Parece ser que el sistema
utilizado para determinar las liberaciones no tenía en cuenta el
historial disciplinario de los presos, y para colmo utilizaba
los sistemas del Departamento de Justicia estadounidense, los
cuales carecen de los datos de
16.4 millones de arrestos, según indica el informe.