El exvicepresidente del Banco Central Europeo Lucas Papademos se
perfila como el nuevo primer ministro de Grecia, el hombre encargado
de pilotar la negociación griega para su segundo rescate financiero.
El hasta ahora primer ministro Yorgos Papandreu, del socialista
Pasok, y el líder de la oposición, el partido de centro-derecha
Nueva Democracia, Antonis Samaras, han pactado este nombre de
consenso en la reunión mantenida para formar el nuevo gabinete
transitorio, hasta celebrar elecciones anticipadas el 19 de febrero.
Papademos (Atenas, 1947) es un economista formado en el
Massachussets Institute of Technology (MIT).
Su nombré ya sonó como posible ministro de Finanzas en la última
remodelación del ejecutivo griego, el pasado junio, como sustituto
de Yorgos Papaconstantinu, pero finalmente el primer ministro optó
por Evangélos Venizelos, que entonces dirigía Defensa.
Papandreu, cuando a finales de esta semana ya había asumido que
sus días como gobernante estaban acabados, había propuesto a
Venizelos como sustituto de tras su renuncia, dado que Nueva
Democracia se había negado en redondo a
negociar porque insistía en que las elecciones celebrasen en seis
semanas. Al dar su brazo a torcer y aceptar formar parte de un
Ejecutivo de unidad nacional, la oposición de centro-derecha rechazó
cualquier primer ministro del Pasok.
El nuevo Gobierno, formado por el Pasok y Nueva Democracia, de
Samarás, reúne 238 de los 300 escaños de la Cámara. La coalición
izquierdista Syriza y el Partido Comunista rechazan el pacto. A la
reunión con el jefe de Estado acudió hoy solo el presidente del
partido de extrema derecha LAOS, Yorgos Karatzaferis, con 16
escaños, que aplaudió anoche el acuerdo, informa Efe.
La caída de Papandreu se precipitó la semana pasada cuando,
cogiendo por sorpresa a Europa y a su propio Gobierno, anunció que
iba a someter a un referéndum la aprobación del salvamento
financiero, una inyección de 130.000 millones de euros y una quita
del 50% de la deuda que el país tiene con la banca. La decisión, que
ponía en riesgo la aplicación del auxilio económico, desató una
rebelión interna en su Gobierno que acabó por convencer a Papandreu
de que debía dimitir.