La compañía soporta una deuda de
1.740 millones de euros, según han indicado fuentes conocedoras del
proceso, y ha solicitado el concurso tras no haber podido alcanzar
un acuerdo para refinanciar este
pasivo en el plazo de cuatro meses que se fijó para
negociar después de que en marzo reconociera ante el juez su
situación de insolvencia.
El concurso de Sacresa es el tercero
mayor de la historia empresarial española, tras los de las también
inmobiliarias Martinsa,
que se declaró en concurso con un pasivo de unos 7.000 millones de
euros, y Habitat (2.800 millones).
La mayor parte de la deuda de la
empresa procede de la 'batalla' que los Sanahuja libraron entre 2006
y 2008 por tomar el control de
Metrovacesa, lo que les llevó a acumular un endeudamiento
superior a los 5.000 millones. Ante sus problemas financieros, en
febrero de 2009 la familia de promotores tuvo que ceder el control
de esta inmobiliaria a un grupo de bancos y cajas.
El concurso afecta a todas las
compañías del grupo de los Sanahuja, excepto una firma que tiene
un préstamo de 700 millones
con el HSBC, con garantía del 11% del capital de Metrovacesa que aún
ostenta, y alguna otra sociedad que no tiene actividad.
No obstante, representantes de
Sacresa y de las principales entidades financieras acreedoras están
citados este lunes a una reunión
para seguir negociando, en un intento para poder retirar el
concurso en caso de acuerdo, han explicado fuentes cercanas a la
negociación.
Los principales escollos son unas
garantías hipotecarias conjuntas entre varias entidades y la
negativa a firmar un acuerdo del principal banco acreedor, RBS, que
reclama a Sacresa 318 millones. Entre el resto de acreedores de la
sociedad también figuran Hacienda, con 150 millones, y el
Institut Català
de Finances (ICF), organismo dependiente de la Generalitat, con
81,3 millones, además de unos 25 bancos y cajas.