Tomado antes de las comidas, lo que
hace es bloquear las enzimas que
digieren la grasa, lo que permite que aproximadamente el
25% de la grasa de la comida pase por el intestino sin que sus
calorías se acumulen. Sus fabricantes aseveran que, acompañado de
una dieta hipocalórica, consigue
incrementar en un 50% la pérdida de peso. Es decir, si sólo
se hace un régimen y se pierden cinco kilos, en el mismo tiempo con
Alli se pierden 7,5 kg. Está
indicado para aquellas personas con un índice de masa
corporal superior a 28 (77 kg de peso y 1,65 de estatura, por
ejemplo) y siempre mayores de 18
años.
Se trata del primer medicamento que
consigue la autorización de la Comisión Europea para ser vendido sin
supervisión médica y no por casualidad
llega a las farmacias en plena 'operación biquini', cuando
los dos de cada tres españoles que según los endocrinólogos sufren
sobrepeso u obesidad, adquieren si cabe más conciencia de su exceso
de kilos.
"No es placebo, ni
milagro"
Los farmacéuticos no creen que en
España se vaya a producir la
avalancha que se produjo en EE UU, donde se vendieron dos
millones de cajas en los primeros cuatro meses. En ese país, el
tratamiento mensual cuesta unos 60 dólares, aunque aquí su
fabricante no ha informado del precio final.
En el Ministerio de Sanidad aseguran
a 20minutos.es que el medicamento ha pasado los controles
necesarios para su distribución sin receta, aunque a la compañía le
resta algún trámite administrativo para poder comercializarlo.
En el Consejo General de
colegios oficiales de Farmacéuticos explican que el producto "está
homologado, testado y cumple lo que promete. No es placebo,
ni milagro y es más seguro que otros productos que se publicitan
como adelgazantes. Además, no es tóxico porque no se absorbe, se
expulsa", dice Santiago Cuéllar, miembro del comité que ha dado el
visto bueno al fármaco.
Urgencia fecal
incontrolable
Pero quienes lo han probado en EE UU,
donde se comercializa sin receta desde 2007, denuncian sobre todo
sus efectos colaterales y, sobre todo, su
famosa urgencia fecal incontrolable.
Este efecto, que puede ser muy comprometedor, es lo más comentado en
blogs, vídeos, entrevistas y artículos de prensa. Se trata de
escapes en forma de diarrea que se producen siempre que alguien que
está tomando el fármaco sobrepasa los 15 gramos de grasa en una
comida.
"Es comerse
un churro y salir, inmediatamente, con aceite y todo, por
el recto", describe graficamente una farmacéutica española. En el
portal de vídeos de YouTube dos usarias de Alli cuentan sus
experiencias con la urgencia fecal. Una de ellas decidió salir a
cenar a un restaurante. Pidió ensalada y tortellini. Al día
siguiente vivió, explica, una "auténtica pesadilla", todo el tiempo
en el baño. La otra mujer relata, con todo lujo de detalles, el
líquido grasoso que no dejaba de expulsar tras sucumbir a un
chuletón.
La propia empresa que lo
comercializa advierte de este "efecto del tratamiento" en su página
web: "Probablemente sea una buena idea
usar pantalones oscuros y llevar
una muda de ropa al trabajo hasta que conozcas bien los
efectos del tratamiento".
Temor a la automedicación
Otros efectos colaterales constatados
por la Agencia Europea del Medicamento son
gripe, flatulencias, molestias
intestinales y, lo más preoucupante, hipoglucemia. "El
fármaco elimina la grasa triglicérida y se lleva consigo las
vitaminas A, D y E", explica Cuéllar, "por lo que a veces es
necesario un suplemento vitamínico".
Los endocrinos
temen a la automedicación,
sobre todo en personas con riesgos asociados a la obesidad, con
bulimias o con anorexias. "El tratamiento para una persona obesa es
algo más que tomarse un adelgazante", explica a 20minutos.es
la jefa del servicio de endocrinología y nutrición de la Fundación
Jiménez Díaz de Madrid, Pilar Riobó.
"Para adelgazar hay que hacer una
dieta, ejercicio y fomentar un
cambio de hábitos alimenticios. Además se requiere un
control médico de enfermedades asociadas, como la diabetes, o para
la detección de problemas psicológicos".