El consumo de jamón serrano eleva la asimilación de nutrientes en el organismo

Se ha comprobado que el jamón, y sobre todo el serrano, le aporta al organismo minerales y proteínas que son necesarias para tener una mejor salud. Este alimento es ideal para incluirlo en cualquier régimen dietético, además, su gran cantidad de vitamina B1 ayuda a superar o prevenir los episodios de depresión y estrés.

Uno de los alimentos más tradicionales y típico de la gastronomía española es el jamón, el cual se obtiene de las patas traseras del cerdo, y se puede consumir salado y curado de forma natural. Cabe destacar que las variedades más conocidas de este alimento son el jamón curado de España, en el que se incluye el serrano, y el prosciutto italiano.

Antes del proceso de fabricación del jamón como tal, se tiene que producir la materia prima, que en este caso es el cerdo, del que se deben cuidar dos factores importantes, la edad apropiada para su sacrificio y el cuidado al que haya sido sometido el animal. En vista de que a medida de que estos dos aspectos se cumplan, aumenta la posibilidad de obtener más fibras musculares rojas, reduciendo a su vez las fibras blancas, lo que es determinante para la calidad final de la carne.

En este sentido, el proceso de elaboración del jamón comienza con el cuidado del animal, de su alimentación dependerán el sabor y color de la carne, y por ende, los productos que se deriven del mismo. Por lo tanto, el buen jamón se obtiene de animales cebados en montanera hasta el momento que se decide por sacrificarlos, por la existencia de aceites esenciales y porque la grasa originada por este tipo de alimentación es más fluida.

Un alimento saludable y nutritivo

Entre los jamones curados de España se encuentran varios tipos, pero los más valorados en la cocina, tanto a nivel local como internacional, son los jamones serranos, que más allá de su preferencia por su delicioso sabor, aportan propiedades nutricionales al organismo, necesarias para obtener una buena salud, entre ellas vitaminas, lípidos, proteínas y varios minerales. 

Esto sólo será posible si se eligen productos de marcas reconocidas que ofrezcan alta calidad y España cuenta con marcas de gran tradición que se han vuelto icónicas y símbolos gastronómicos del país.

De acuerdo a diversos estudios realizados por expertos, este alimento del tipo de los procesados, es rico en magnesio, fósforo, calcio y zinc, así como en vitaminas B1, B2, B3, B6 y trazas de vitamina D.

Asimismo, se determinó que el elevado contenido de B1 que registra este tipo de jamón hace que su consumo regular, sin caer en los excesos, ayude a superar y prevenir la depresión y el estrés. También se concluyó que las propiedades nutricionales de este alimento elevan la asimilación de proteínas y nutrientes en el organismo.

El jamón serrano comparte algunas propiedades nutricionales con el muy utilizado aceite de oliva, en vista de la naturaleza de sus lípidos, lo que hace que la mitad de su grasa sea insaturada. Gracias a esto, consumirlo habitualmente contribuye enormemente a mejorar, tanto el colesterol considerado malo (LDL), como el bueno (HDL). Además de eso, la vitamina B2 que contiene el jamón serrano incide de manera positiva en el colesterol tipo plasmático.

Ideal para incluirlo en las dietas

En vista de los grandes aportes nutricionales que aporta el consumo del jamón serrano, este alimento se convierte en excelente aliado en cualquier régimen alimenticio, sobre todo si lo que se busca es obtener todos los beneficios saludables de las dietas mediterráneas. Este aspecto echa por tierra el falso mito de que el jamón engorda porque procede del cerdo, cuando la realidad es que todos los alimentos consumidos en exceso aportan una mayor cantidad de calorías.

Expertos en nutrición explican que 100 gramos de jamón serrano, por ejemplo, contienen 240 calorías. Y por lo general, 13 gramos de grasa, que a simple vista parece mucha, si se le quita la grasa superficial, al final lo que queda son aproximadamente 200 calorías de un exquisito jamón curado que aporta minerales y vitaminas que el cuerpo necesita para estar más saludable.El jamón serrano se puede incluir en los desayunos, almuerzos, e incluso en las cenas, sin olvidar que el problema no es el cuándo sino el cómo, por lo que habrá que tener en cuenta que los acompañantes del jamón serrano no contengan más calorías que éste, pero sobre todo, que las cantidades de los alimentos no sean excesivas.

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