Hace unos días, leí la siguiente noticia: ”Un estudio realizado
en Estados Unidos demuestra que cinco perros, entrenados durante
sólo tres semanas, fueron capaces de
identificar a pacientes con cáncer de mama y de pulmón con
una certeza de entre el 88% y 97%”. En este estudio, los perros
debían oler el aliento de los pacientes y distinguirlo del aliento
de un grupo control integrado por 83 personas sanas.
Los perros señalaron a un visitante japonés que se hallaba
casualmente allí también como paciente con cáncer, a pesar de que
el hombre estaba considerado sano.
En una prueba posterior se le identificó un tumor bronquial en
estadio temprano. No se conoce por qué los perros pueden detectar la
presencia de células cancerígenas en nuestro organismo. Es probable
que las células cancerígenas emitan sustancias que el perro es capaz
de detectar.
El olfato de los perros es dos mil veces más sensible que el de
los humanos. Para los perros, su
mundo comienza por el olfato. Este desarrollo tan fino del
sentido del olfato hace que los perros nos ayuden en tareas como la
detección de personas perdidas,
en nuestra protección incluso contra explosivos o como lazarillos
guiando a personas que tienen dificultades para hacerlo por sí
solas.
Los perros tienen una actitud
afectiva e incluso de dependencia con sus dueños teniendo y
demostrando constantemente un gran cariño hacia ellos. Por eso no es
de extrañar que existan incluso estudios que sugieren que
los perros reducen la presión
arterial de sus dueños, probablemente por la relajación que
hacen sentir al acariciarlos.
También los perros han
demostrado ser muy positivos para las personas ancianas.
Uno de los problemas que más sufren los ancianos es probablemente la
soledad. La presencia del perro disminuye ese sentimiento de
aislamiento y soledad.
Pero el perro no es el único animal que tiene la capacidad de
ayudarnos en cuidar de nuestra salud. Seguramente alguna vez han
visto un documental con niños con alguna patología bañándose con
delfines. Esa técnica se llama
delfinoterapia y fue utilizada por primera vez en Escocia y
en Florida para tratar a niños
autistas o con síndrome de Down.
No está claro el por qué los delfines pueden conocer que una
persona tiene problemas en su salud. Se piensa, aunque esto se está
estudiando, que es posible que los delfines puedan sentir las
vibraciones del mal funcionamiento de un órgano del paciente
mediante el sondeo que realizan con ondas ultrasónicas. Estas ondas
emitidas por los delfines estimulan
la producción de sustancias por el sistema nervioso del paciente que
hace que mejore e
l
funcionamiento del órgano enfermo.
Otros muchos animales han demostrado ejercer efectos beneficiosos
para la salud humana. Desde la
equinoterapia, realizada con caballos en personas que
tienen dificultades de movimiento, el equilibrio emocional que
transmite la contemplación de un acuario u otros muchos ejemplos que
podríamos describir.
Yo no voy a entrar a analizar si realmente los animales mejoran
nuestra salud. Las evidencias parecen decir que sí pero hace falta
constatarlo con estudios
científicos profundos. De lo que sí estoy seguro es que en
la historia los animales han salvado a muchos humanos de desastres
naturales, batallas u otros peligros. De lo que también estoy seguro
es que los animales sienten, se
alegran, sufren y quieren. También estoy seguro que tenemos
que aprender mucho de ellos.
Es evidente que los animales también sufren enfermedades. Espero
que nosotros también tengamos efectos beneficiosos para su salud.