Ha sido una victoria absoluta, incluso mayor de la esperada. El
Gobierno de Cristina Fernández consiguió este jueves que la Cámara
de Diputados aprobase por 208 a favor y solo 32 en contra la
expropiación del 51% de las acciones pertenecientes a Repsol en YPF.
A partir de ahora, la presidenta de Argentina, Cristina
Fernández, podrá esgrimir en cualquier foro de la comunidad
internacional que la expropiación que decretó sobre el 51% de las
acciones de Repsol en YPF goza del respaldo de la mayor parte de la
oposición argentina. En el Senado, el proyecto de ley había sido
aprobado el 25 de abril con 63 votos a favor, cuatro abstenciones,
dos ausencias y solo tres en contra.
El triunfo del Gobierno ya se daba por descontado. El Gobierno
quiso revestir la ocasión con aires de acontecimiento histórico y
festivo. Invitó a los palcos del Congreso a gobernadores, alcaldes,
fundadoras del movimiento Madres de Plaza de Mayo, filósofos y
artistas afines. Fuera del recinto, las juventudes peronistas
también se dieron cita para conmemorar la sanción de la ley con
cánticos peronistas y fuegos artificiales. La votación puso fin al
proceso iniciado el 16 de abril, cuando la presidenta ordenó la
intervención de YPF.
Durante las decenas de intervenciones de los diputados, casi
todos daban por sentado que Repsol "vació" YPF, que practicó una
política de "depredación" de las reservas, que no invirtió en
explorar nuevos pozos, que solo se preocupó de repartir beneficios
entre sus accionistas. Los pocos diputados que criticaron la
expropiación no lo hacían porque alabasen la gestión de Repsol sino
porque consideraban que el Gobierno fue cómplice de ese
"vaciamiento" o porque consideraban que había fallado el método y
las formas.
Con la expropiación, el Gobierno ha logrado de paso dividir a uno
de los principales partidos de la oposición, la Unión Cívica
Radical. Algunos de sus diputados anunciaron que se negarían a votar
a favor del decreto, tal como se les exigía desde la dirección del
partido.