CONOCE A LA NIÑERA TRANSEXUAL QUE CUIDO A
BARACK OBAMA - FOTOS
Evie, quien
conoció y compartió momentos con el mandatario de los EE.UU. en el
viejo barrio de Menteng, Yakarta, vive un drama por su orientación
sexual. Golpes y persecución.
Hace mucho tiempo, Evie cuidó a ‘Barry’ Obama, el niño que con el
tiempo llegó a ser el hombre más poderoso del mundo. Ahora, la
antigua niñera transexual dejó los vestidos florales, chalecos de
brocados y sostenes, y vive con temor en las calles de Indonesia.
Evie, quien nació como hombre pero se considera mujer, ha soportado
una vida de burlas y golpizas debido a su identidad. Ella relata
cómo una vez unos soldados le afeitaron su larga cabellera negra y
le apagaron cigarrillos en sus manos y brazos. La gota que colmó el
vaso se produjo cuando encontró el cadáver de una amiga transexual
flotando en un canal de aguas negras hace dos décadas. Evie decidió
guardar todas sus prendas femeninas en dos grandes cajas. Además
regaló el maquillaje, sombras para párpados y lápices labiales que
estaban a medio usar.
“Sabía en mi corazón que yo era mujer, pero no quise morir como
tal”, dijo Evie, ahora de 66 años, mientras sus labios tiemblan un
poco al evocar esos recuerdos. “Por eso decidí simplemente
aceptarlo… desde entonces he vivido como esto, como hombre”.
Evie eligió este nombre porque pensaba que sonaba dulce. Pero su
nombre oficial es Turdi, del género masculino. Muchos residentes del
viejo barrio de Menteng donde vivió Obama confirmaron que Turdi
trabajó aquí dos años y que también se hizo cargo de la hermana
menor del hoy presidente de los Estados Unidos, Maya. Cuando se le
preguntó sobre el cuidador, la Casa Blanca no opinó al respecto.
Evie, que al igual que muchos indonesios utilizan un solo nombre,
ahora vive en una casucha del tamaño de un armario en un barrio
pobre y sobrepoblado en un rincón de Yakarta, juntando y fregando
ropa sucia para poder comer.
Viste pantalones holgados y una camisa que promociona una playa
turística en un lugar muy alejado al que nunca ha ido. Habla suave y
amablemente, mientras se asoma una línea de profunda preocupación
entre su mirada.
Cuando era niña, su padre la golpeó varias veces porque no soportaba
que su hijo fuera una “mariquita”.
“Quería que me comportara como niño, a pesar de que no me sentía así
en el alma”, relató. En medio de burlas y el acoso, decidió
abandonar la escuela después del tercer grado y decidió aprender a
cocinar.
Y resultó ser muy buena para ello, lo que le permitió llegar a las
cocinas de varios funcionarios de alto rango cuando era adolescente,
recuerda con una sonrisa y brillo en la mirada. Fue en 1969 en una
fiesta donde conoció a Ann Dunham, la madre de Barack Obama, quien
había llegado al país dos años antes después de casarse con su
segundo esposo, el indonesio Lolo Soetoro.
Dunham quedó tan impresionada por el guiso de carne y arroz frito de
Evie que le ofreció trabajo en su casa. No pasó mucho tiempo para
que también se hiciera cargo de ‘Barry’, de ocho años, con quien
jugaba y llevaba y traía de la escuela.
Los vecinos recuerdan que ellos veían frecuentemente a Evie salir de
la casa en la tarde con vestido y maquillaje. Pero Evie duda que
Barry lo hubiese notado alguna vez.
“Él era muy joven”, dijo Evie. “Y nunca permití que me viera con
ropa de mujer. Pero algunas veces me vio cuando me probaba el labial
de su madre. Eso solía darle mucha risa”.
Cuando la familia se fue a comienzos de la década de 1970, las cosas
parecieron ir cuesta abajo. Ella se mudó con un novio, su relación
terminó tres años después y se volvió prostituta.
Fue una época donde jugó al gato y al ratón con los guardias de
seguridad porque en ese entonces el país todavía estaba bajo la
dictadura del general Suharto. Los policías los capturaban y los
golpeaban.

Hoy, Evie busca aislarse en la religión y va regularmente a la
mezquita, hasta cinco veces al día, para rezar. Dice que sólo espera
el momento de morir.
“Ya no tengo futuro”.
Evie dice que no sabía que el niño que cuidó se convirtió en
presidente de Estados Unidos en 2008 hasta que vio una foto de la
familia en la prensa local. No podía creer que lo conociese.
Al principio sus amigos se rieron y le dijeron que estaba loca, pero
quienes vivían en el viejo vecindario de Obama sabían que era
verdad.
“Muchos vecinos recordarán a Turdi… ella era popular entonces”, dijo
Rudy Yara, quien todavía vive frente a la antigua casa de los Obama.
“Ella era una persona amable que siempre fue paciente y estuvo al
pendiente del joven ‘Barry’”.
Evie confía en que el que fue engreído hoy utilice su poder para
luchar contra la discriminación hacia personas como ella.
“Hoy, alguna gente me llama escoria”, dice. Pero yo puedo decir:
“¡Pero yo fui la nana del Presidente de los Estados Unidos!” Fuente
|
Compartir este articulo : | | | | |
|
|
|