Es agradable disfrutar de las mieles del amor en compañía de esa
persona especial. Los cariñitos, besos, abrazos son parte del
enamoramiento... No obstante, mientras más se avanza en la relación
y ésta se va formalizando, llega el punto de dar el siguiente
paso...
Que no es precisamente casarse, ni tampoco pedir su mano. Antes
de llegar a estos niveles, se debe pasar por una gran prueba: nada
más y nada menos que conocer a los suegros.
La primera visita siempre causa muchos nervios y aunque, uno esté
dispuesto, sentimos temor e incertidumbre por la actitud que tomarán
estos temibles personajes... Las preguntas nos persiguen,
convirtiendo el momento en un episodio un tanto hostil.
Además, por alguna extraña razón, siempre que conocemos a los
progenitores de nuestra novia o novio sucede algo que nos hace
quedar en ridículo, y lo único que queremos es que la "tierra nos
trague".
Para saber más sobre el tema, lanzamos una convocatoria entre los
seguidores de De10.mx para que compartieran los "osos" que vivieron
durante la primera vez que visitaron la casa de los padres de la
novia (o); y estos fueron los resultados obtenidos.
1. Tener nervios, tartamudear o decir tonterías.
Es lo más común. Los nervios generalmente nos hacen su presa y
cuando eso sucede, se derivan varias acciones, entre las que destaca
volvernos tartamudos...
2. Que te sirvan de comer algo que no te gusta y no
puedas decir nada... ¡Claro, por pena! Ésta es clásica, los
padres no tienen idea de lo que te gusta o no, así que cuando vayas
a la casa de los susodichos, ve dispuesto a ingerir lo que sea...
Esto incluye tortitas de col, hígado encebollado y otras
exquisiteces de la gastronomía.
5. Cambiarle el nombre a la pareja. Los nervios
traicionan y hay veces que le puedes cambiar el nombre a tu novia
enfrente de sus padres, de llamarse Carmen se puede convertir
en Karen...
6. Confundir a la madre con la abuela. Antes de
abrir la boca y hacer la plática, mejor espera a que todos se
presenten para evitar momentos bochornosos.
7. Que tires la comida en la mesa. Imagina la
escena: todos sentados comiendo alegremente en la me
sa
y de repente, un mal movimiento ocasiona que tires varias cosas,
entre ellas la salsa roja... Por si fuera poco, la mesa tenía el
mantel blanco especial que había tejido la abuela.
8. Enfermarte del estomago. Las idas al baño
pueden aumentar, pero ese no es el principal problema con el que
tendrás que lidiar; las flatulencias olorosas y no deseadas pueden
hacer su aparición en el peor momento, tal vez en el comedor o en la
sala
9. Conocer a la tía chismosa. Tía, tío, primo,
prima quien sea, pero este familiar te puede arruinar la excelente
tarde en casa de tus suegros, imagina que llegue y lo primero que
diga sea: "Ah sí, ya me lo habías presentado en
otra fiesta con su esposa".
10. Romper la reliquia de la familia. Nunca
falta, hay familias que les encanta presumir su casa, adornos y
accesorios... Y también, nunca falta el novio o novia con "manos de
estómago" que todo lo que toca lo despedaza.