Hace unos días, la Organización para la Cooperación y el
Desarrollo Económico (OCDE) informó que Estados Unidos y México
encabezan la lista de los países con mayor índice de sobrepeso,
informó El Universal.
Aunque en los últimos años los gobiernos de estos países, en
donde se presenta esta problemática, han invertido presupuesto en
programas de salud y de conciencia para incentivar a las personas a
cuidar su alimentación y a ejercitarse para no tener esos kilitos de
más, que sólo traen otros males, parece que no han surtido efecto.
Según aquemargrasa.net, las mujeres mexicanas son quienes más
problemas de peso tienen en todo el mundo y lo peor, es que este mal
aqueja severamente a los más pequeños. En 2010, la
Asociación Mexicana de Naciones Unidas (AMNU) informó que
nuestro país era el número uno en obesidad infantil.
Pero, ¿qué es lo que hace que engordemos? Tal y como dice
enfemenino.com, los especialistas siempre han señalado que la causa
del aumento de peso se da por diversos factores, tales como una mala
alimentación, problemas hormonales, una vida sedentaria, estrés o
genética.
Al saber esto, muchas personas acuden con un médico o nutriólogo
para seguir sus recomendaciones, cambiar su modo de vida, así como
sus hábitos; pero ¡oh sorpresa!, la desilusión es mayor cuando a
pesar de seguir sus consejos y modificar ciertos aspectos
alimenticios, la báscula sigue marcando de manera negativa.
Ante esta situación, varios grupos de científicos en todo el
mundo se han volcado a hacer diversos trabajos para tratar de
controlar el alto índice de obesidad y diabetes; problemas de salud
que parecieran ser una epidemia que no tienen remedio.
Ultimasnoticiasnews.blogspot.com, publicó que investigadores
valencianos, encabezados por Ángel Nadal, catedrático del Instituto
de Bioingeniería de la
Universidad Miguel Hernández, situada en la ciudad de Elche,
llevaron a cabo diversos experimentos y estudios en donde al parecer
hallaron, la que probablemente sea la verdadera razón de por qué la
gente engorda sin motivos y sin control.
Todo parece indicar que el aumento desmedido de peso en los
últimos años, está relacionado con el contacto que nuestro organismo
tiene a diario con objetos plásticos, los cuales alteran en
funcionamiento del mismo.
La mayoría de las botellas y envases plásticos, así como algunos
alimentos enlatados, tienen un compuesto denominado
bisfenol A, comúnmente conocido como BPA, un químico que es
utilizado para elaborar biberones, vajillas de plástico y ampolletas
de agua.
Según familialibre.com, la composición de los BPA puede llegar a
alterar la función hormonal de las personas e incluso, puede hacer
"engordar de más" a las células grasas del cuerpo, lo que provoca
que el páncreas secrete mayores cantidades de insulina, alterándose
por completo el metabolismo de las grasas y carbohidratos.
Ángel Nadal comentó que aunque el experimento de los daños que
causa en BPA sólo ha podido hacerse con ratones y no con humanos,
asegura que el resultado sería el mismo, e incluso advierte que "si
(el BPA) se consume durante el embarazo, cuando el feto crezca,
tendrá más riesgo de ser obeso y de sufrir dolencias
cardiovasculares".
Por si esto fuera poco, investigadores de la Escuela de Salud
Pública de la Universidad de Harvard llevaron a cabo también un
estudio a profundidad sobre los daños que puede generar el químico,
y encontraron que su consumo involuntario está relacionado con otros
problemas graves de salud, tales como cáncer, infertilidad, daños
cerebrales y cardiovasculares.
Nadal hace las siguientes recomendaciones acerca del uso de los
plásticos BPA:

1. Se recomienda no calentar ni lavar en lavavajillas los platos
y otros moldes hechos con este químico.
2. Vigilar las etiquetas de botellas y sobre todo de biberones
para percatarse si son libres de BPA's.
3. Tirar los envases de inmediato cuando éstos hayan perdido su
transparencia.
4. No reutilizar las botellas de agua de plástico.
5. Inclinarse por los refractarios, moldes y botellas hechas de
silicón, acero inoxidable o de vidrio.