Detrás de las ventanas de este edificio del barrio de Izards, en
Toulouse, se ha atrincherado durante horas el presunto asesino.
Los habitantes del barrio pasan de la estupefacción a la cólera.
Cólera por los riesgos de estigmatización de los musulmanes.
Estupefacción porque el individuo en cuestión es descrito
unánimemente como un hombre educado, tranquilo y respetuoso.
El sospechoso tiene ya nombre, Mohamed Merah, edad, 23 años y
nacionalidad: francés de origen argelino.
Lo que falta por explicar es cómo este delincuente común,
chapista de profesión, se ha transformado en máquina de matar a
bordo de una moto y con un Colt 45 del calibre 11.43 milímetros y un
Uzi, un subfusil de origen israelí. Ambas armas, ilegales en
Francia.
Yves Gollety. Presidente de la Asociación de propietarios de
tiendas de armas:
“Yo diría que el Uzi prueba que es un exmilitar, pero en realidad,
cualquiera puede conseguir uno através de un militar, en un viaje a
África, por medio del tráfico ilegal…hay muchas formas de hacerse
con ese tipo de arma”
Mohamed Merah pudo procurársela através de sus redes. Su nombre
figuraba ya en los archivos de la policía y de los servicios
secretos. Desde hace varios años, le seguían de cerca porque hizo
dos viajes a Afganistán y Pakistán, aunque hasta ahora no se ha
podido demostrar que se entrenó en los famosos campos donde viajan
regularmente jóvenes europeos.
¿Se trata de un Muyahidin de al Qaeda, como él mismo dice? ¿actúa
sólo o forma parte de una célula?
Lo que parece demostrado es que tiene vínculos con salafistas y
yihadistas, especialmente con un grupo desmantelado el pasado
febrero por el ministerio del Interior, Forsane Allizza, o
“Caballeros del Orgullo”
En el sitio web del grupúsculo islamista aparece entre otras esta
foto que evoca el martirio de los niños palestinos. Merah dice haber
actuado en nombre de la causa palestina.
Forsane Alizza reclutaba por internet, mediante vídeos de
propaganda como éste, en su último mensaje, la organización
anunciaba que estaba ganando amplitud y buscaba soldados.
Los servicios secretos tienen constancia de una quincena de
franceses yihadistas con vínculos en Pakistán.
Desde 1995 y los atentados en el metro de París, los extremistas
islámicos no habían perpetrado ningun ataque en territorio francés.
Pero aún así, son la preocupación principal de las unidades
antiterroristas y de los servicios secretos.
Formados y adoctrinados en el terreno, su misión es evidente:
volver a sus países para cometer atentados.