El pistolero de Toulouse, sospechoso autor de siete asesinatos en
las últimas semanas en el sur de Francia,
ha muerto en un tiroteo durante el
asalto de la policía al apartamento en el que ha
permanecido atrincherado durante más de 30 horas.
Después de varios minutos de ruidosas
ráfagas de disparos y varias
explosiones, la policía confirmaba que Mohamed Merah había
muerto en el asalto e informaba que había tres policías heridos.
El asalto comenzaba a las 10.30 horas de la mañana, después de
que se escuchasen tres detonaciones
fuertes.
El ministro del Interior, Claude Guéant, ha explicado
detalladamente hace unos minutos cómo ha sido la operación. A las
diez y media de la mañana empezaba con el
lanzamiento de tres granadas
al apartamento. Esperaban la reacción del sospechoso, pero
no la hubo.
Los agentes han entrado sigilosamente por la ventana y por la
puerta y han conseguido introducir
dentro del apartamento una cámara de vídeo que no ha
detectado la presencia del sospechoso en ninguna estancia principal.
Mohamed Mera esperaba a la policía escondido en el baño. Cuando
la cámara robotizada lo ha localizado,
Merah ha salido fuertemente armado, corriendo, y disparando a los
agentes. En su huida se ha tirado por un balcón y ha caído
al suelo, muerto.
Claude Guéant ha destacado la
"extrema violencia" con la que ha recibido Mohamed Merah a
la policía, a cuyos miembros ha agradecido su esfuerzo durante la
operación que ha calificado de
"delicada y muy peligrosa".
"Hubiéramos querido cogerle vivo
para enviarlo a la justicia, pero dijo que pensaba morir matando,
que no se iba a rendir", ha explicado el ministro.
Los hombres de las fuerzas
especiales de la policía francesa entraron en el apartamento
sin saber si el sospechoso estaba vivo o muerto.
Una noche sin ningún contacto
El ministro del Interior había dicho a primera hora de la mañana
que durante toda la noche no se
había podido establecer contacto con Mohamed Merah y
expresó sus dudas de que siguiera vivo.
"Se contemplan todas las hipótesis. Tenemos una prioridad, que se
pueda rendir, entregarlo a la justicia, entregarlo vivo.
Esperamos que siga vivo",
declaró Guéant en declaraciones a la prensa.
El ministro contó que Mohamed Merah, el presunto asesino,
había dicho que se entregaría anoche a las 22.45 h, pero
cuando se estableció contacto con él a esa hora "entró en otra
lógica: dijo que quería morir con las armas en las manos".
"Desde entonces, y a pesar de
los esfuerzos para restablecer el contacto por la radio y a
viva voz, no ha habido ningún contacto, ninguna manifestación por su
parte", señaló el ministro.
"Ha habido un momento en que se
han escuchado disparos, pero no sabemos a qué
corresponden", indicó antes de insistir en que "es muy extraño".
Explosiones para meter presión
El presunto asesino, de 23 años,
estuvo cercado más de un día por un
fuerte dispositivo policial, en su domicilio, un
apartamento de la primera planta en un edificio en la calle Sergent
Vigné del barrio de la Côte Pavée de Toulouse.
Durante la pasada noche, los agentes del RAID, el cuerpo de elite
de la policía francesa, llevaron a cabo diversas
detonaciones para poner
presión al sospechoso de las matanzas. La última serie de
explosiones, tres en concreto, tenían lugar a las 10.30 horas del
jueves y eran el comienzo del final de la operación.
Entre las víctimas de Mohamed Merah en Toulouse y en la vecina
Montauban los pasados 11, 15 y 19 de marzo
hay tres militares, tres niños y el
padre de dos de ellos, que era profesor en la escuela judía
en la que cometió el último ataque.