Los encargados de selección de personal de las empresas cada vez
miran más los perfiles de Facebook
de los candidatos y de las personas que hayan sido
recientemente contratadas. ¿El motivo? Intentar descubrir cómo es su
personalidad.
En nuestro muro de Facebook (perdón, que ahora se llama
'biografía') vamos publicando todo lo que sucede en nuestra vida: si
tenemos pareja, lo que hacemos en nuestro tiempo libre, las cosas
que nos gustan. Y no solo eso. En Facebook también se puede ver si
tenemos muchos o pocos amigos y cómo nos relacionamos con ellos.
Para un experto, esta información
es oro, ya que le puede servir para hacerse una idea
bastante fidedigna sobre cómo es una persona. Incluso mejor que si
tiene una entrevista cara a cara con el sujeto de estudio.
El perfil habla por nosotros
No estamos exagerando. Es la conclusión a la que llegaron tres
psicólogos estadounidenses, dos de la Universidad de Texas y otro de
la de Washington con
un estudio que llevaron a cabo. En él, observaron los perfiles
de Facebook de 133 personas, y extrajeron una serie de conclusiones
sobre la personalidad de cada uno. Más tarde, pasaron una batería de
test de personalidad al mismo grupo para medir lo que se conoce como
los cinco grandes factores de la personalidad: extroversión,
apertura, responsabilidad, amabilidad e inestabilidad.
Los resultados fueron claros: la
mayoría de las conclusiones sacadas de la observación coincidía con
los resultados de las pruebas objetivas.
Los psicólogos se fijaron especialmente en el número de amigos
que tenían los sujetos, para saber si eran extrovertidos o no.
También, en la cantidad de veces
que recibían 'me gusta' en sus publicaciones (y también los
que ellos otorgaban a las de los demás usuarios), para descubrir si
eran empáticos y evaluar su capacidad de relacionarse con los demás.
Las fotos les sirvieron para ver su grado de apertura (si aparecían
profusamente en ellas, eran considerados como sujetos seguros de sí
mismos). Las horas a las que estaban conectados, para medir su grado
de responsabilidad: los que publicaban cosas en horario laboral o
escolar eran considerados como poco serios.
Problema de difícil solución
Aunque los autores de este estudio son psicólogos, casi seguro
que un observador sin una formación muy específica podría llegar a
las mismas conclusiones. Por ejemplo, un jefe o un compañero que nos
añada en Facebook podría emitir un
juicio sobre nuestra personalidad o sobre si estamos
capacitados o no para desempeñar una determinada tarea. Ante esta
situación, poco se puede hacer. Resulta más difícil ocultar nuestros
defectos en esta red social (por ejemplo, porque pueden aparecer en
forma de una foto que ha subido un amigo en la que se nos ha
etiquetado y se nos ve en una actitud inapropiada) que en una
entrevista de trabajo o en un test de personalidad. Quizás, la única
solución sea no aceptar nunca como amigo en Facebook a alguien que
tenga que ver con nuestro trabajo.