El italiano Fabio Capello dimitió anoche por sorpresa como
seleccionador de Inglaterra, cuando faltan tan solo cuatro meses
para que se celebre la Eurocopa en Polonia y Ucrania. Su posición se
había visto muy debilitada después de que la federación inglesa, FA,
decidiera, en contra de su opinión, apartar al jugador John Terry de
la capitanía de Inglaterra debido a las acusaciones de racismo que
pesan contra él.
Capello, de 65 años, llegó a la selección inglesa en diciembre de
2007 y tenía contrato hasta junio próximo, después del torneo
europeo. "Me gustaría dar las gracias a todos los jugadores, a los
técnicos y a la Federación. No estoy de acuerdo con su decisión.
Terry no debería ser castigado hasta que no sea juzgado por las
autoridades competentes", apunta hoy el preparador en un comunicado
en el que también se despide de los aficionados.
Igual de explícito se mostró el domingo pasado, cuando en unas
declaraciones a la televisión italiana el hasta ahora seleccionador
de Inglaterra se pronunció abiertamente en contra de la decisión de
la federación, por entender que el defensa central del Chelsea
merecía el beneficio de la duda hasta que la justicia se pronuncie
sobre esas acusaciones, precisamente después de la Eurocopa. "Pienso
que lo correcto era que Terry mantuviese el brazalete de capitán. He
hablado con el presidente de la Asociación Inglesa y le he dicho
que, en mi opinión, una persona no puede ser castigada hasta que sea
oficial y que un tribunal, no deportivo sino civil, decida si Terry
hizo aquello de lo que se le acusa", afirmó Capello en declaraciones
a la RAI.
Terry parece utilizar la palabra despectiva nigger (negro)
al dirigirse a gritos durante un partido al defensa Anton Ferdinand,
del Queen's Park Rangers y hermano de Rio Ferdinand, defensa del
Manchester United. Aunque el supuestamente insultado no llevó el
asunto a la federación porque no oyó en el campo las palabras de
Terry, un aficionado sí denunció el asunto ante la policía. Scotland
Yard, tras estudiar las imágenes durante varias semanas, ha llevado
al jugador ante la justicia. Terry admite que utilizó esa palabra
pero no como insulto, sino para aclarar precisamente que no le
estaba llamando nigger.
Los casos de racismo han salpicado de manera violenta a la Liga
inglesa en los últimos meses. El de Terry y Ferdinand se ha
desarrollado en paralelo al enfrentamiento entre el francés Patrice
Evra (Manchester United) y el uruguayo Luis Suárez (Liverpool). En
este caso, Evra denunció a Suárez por "repetidos insultos racistas".
Aunque Suárez se defendió diciendo que utilizó la palabra "negro" de
forma coloquial y que en su país no se considera un insulto, la
federación le suspendió durante ocho partidos. La policía no ha
intervenido porque en este caso no ha habido denuncias del público.
Ayer, tras reunirse durante una hora con los mandatarios de la
federación inglesa, Capello decidió dimitir "con efectos
inmediatos". La decisión fue aceptada por la FA.
La situación de Capello estaba ya muy debilitada antes de este
conflicto y se daba por segura su marcha después de la Eurocopa de
este verano. Su precipitada dimisión coincide llamativamente con el
hecho de que el actual entrenador del Tottenham, Harry Redknapp, fue
absuelto ayer por la mañana de una acusación de fraude fiscal que
pesaba contra él.
Redknapp es desde hace meses el gran favorito de los medios y los
aficionados para que un inglés vuelva a dirigir a la
selección de Inglaterra, pero esa posibilidad era imposible mientras
no se aclarara su situación fiscal. Ayer por la noche los medios ya
especulaban con la posibilidad de que Harry, como se le conoce, se
haga cargo de Inglaterra con efecto inmediato, aunque es muy posible
que en ese caso tenga que compatibilizar el cargo hasta final de
temporada con el Tottenham, con el que tiene otros dos años de
contrato y al que está dirigiendo con gran éxito esta temporada. Por
un momento pareció que podía incluso aspirar a llevarse el
campeonato, dados los numerosos tropiezos del City y el United, los
dos equipos de Manchester que encabezan la clasificación de la
Premier. Tercero en la clasificación, ahora el gran objetivo del
Tottenham parece limitarse a clasificarse para la Champions.
Inglaterra, mientras, busca entrenador. De momento, el actual
responsable de la selección inglesa sub-21, Stuart Pearce, de 49
años, ocupará el banquillo de forma provisional hasta que se
encuentre a "la mejor persona para el puesto", según ha explicado
hoy la FA. Pearce, que fue 78 veces internacional y que dirigirá a
la selección olímpica en los Juegos de Londres, se sentará en el
banquillo del conjunto absoluto en el amistoso del próximo 29 de
febrero contra Holanda.