Hay una abundante presencia de
seguidores islamistas, muchos de ellos con insignias de los
Hermanos Musulmanes, además de numerosas familias que se
han acercado a la plaza con niños, aprovechando que es día festivo.
Una gran pancarta en Tahrir sintetiza de forma precisa el sentir
mayoritario: "La revolución
continuará hasta que se cumplan sus exigencias".
Y algunas de estas demandas vienen recogidas en otras pancartas y
carteles, con eslóganes como 'No a
la Constitución bajo el Gobierno militar', o 'Prisión para
los felul' (remanentes del régimen).
Hoda Kawsy, una ama de casa de 53 años, se ha acercado a Tahrir
con una amiga, lo mismo que hizo hace un año, cuando comenzaban los
18 días de protestas que derrocaron a Mubarak.
"Hemos venido a protestar para insistir en
que la revolución continúe. Hasta ahora ha habido pocos
cambios porque la Junta Militar ha
cometido muchos errores, como el referéndum de marzo" (para
aprobar varias enmiendas constitucionales), explicó Kawsy.
La mujer reiteró que su deseo es que los militares "se
desvinculen totalmente del poder político".
En el centro de la plaza, donde cada vez se pueden ver
más tiendas de campaña
instaladas, se ha colocado un enorme
pebetero con jeroglíficos egipcios y una llama sobre la que
pone: 'Revolución del 25 de Enero'.
En un lado de la plaza, para aprovechar la
corriente de solidaridad
generada, una ambulancia se dedica a recoger donaciones de sangre
para los hospitales cairotas.
El practicante que se encarga de las extracciones señaló que en
apenas dos horas ya han recogido
donaciones de 350 personas, y permanecerán en el lugar
hasta la madrugada.
Con el paso de la mañana, la afluencia a Tahrir va en aumento, y
se espera que en las próximas horas esta pueda alcanzar su pico, en
un día frío pero soleado,
que acompaña a la protesta.