El presidente egipcio derrocado Hosni Mubarak, sus dos hijos, el
exministro del Interior Habib el Adly y
seis antiguos altos cargos
policiales han llegado este lunes a la Academia de Policía
de El Cairo, donde están siendo juzgados
por delitos de corrupción
y por instigar la represión de manifestantes desarmados que acabaron
muriendo durante la revolución de principios del año pasado.
En esta ocasión no se han producido enfrentamientos junto al
tribunal a la llegada de los acusados y en la calle solo había
un pequeño grupo de familiares de manifestantes fallecidos,
según ha informado el diario Al Ahram. Sí hubo
altercados en días anteriores entre familiares,
simpatizantes de Mubarak y fuerzas de seguridad.
Según la Fiscalía, varios de los acusados ordenaron a la Policía
que usara munición real
contra quienes salieron a las calles desde el pasado enero para
reclamar el fin del régimen autoritario de Mubarak, que cayó en
febrero. El expresidente y sus hijos, Alaa y Gamal, también han sido
acusados de abusar de su autoridad para enriquecerse por medios
ilícitos. El Adly ya fue declarado
culpable de delitos de corrupción y condenado a una pena de
cárcel.
El viernes pasado, los fiscales solicitaron
la pena de muerte para Mubarak y otros acusados, entre
ellos el exministro del Interior. Los delitos imputados a los hijos
del presidente derrocado
no pueden ser castigados con la pena capital. El juez encargado de
este caso, Ahmed Refaat, fijó el lunes y el martes de esta semana
como fecha para escuchar a al menos
diez abogados de derechos civiles, mientras que la defensa
presentará sus argumentos finales unos días después.
El abogado Jalid Abu Bakr, ha declarado este lunes a la cadena
estadounidense CNN que hay "pruebas de que Mubarak
es directamente responsable de las muertes, al igual que El
Adly y sus subordinados". Por eso "hemos unido nuestra voz a la de
la Fiscalía" y "hemos pedido la
pena de muerte para Mubarak, su exministro del interior
(...) y cuatro asistentes", ha añadido.
Adel Said, portavoz de la Fiscalía General ha dicho que el juez
aún no ha decidido cuándo dará a conocer su veredicto.
"Si
se da prisa, podríamos conocerlo antes del 25 de enero", ha
señalado. El 25 de enero
fue el día en que comenzó la revolución egipcia.
La organización Amnistía Internacional estima que durante las
protestas murieron 840 personas
y unas 6.000 resultaron heridas. Said ha explicado que las cifras de
la Fiscalía son 225 fallecidos y más de 1.300 heridos, menores que
las de Amnistía porque "se ha diferenciado entre las personas que
murieron junto a comisarías de Policía
mientras las atacaban y las que fueron tiroteadas mientras
se manifestaban".