Hay centros que ofrecen tratamientos blanqueadores con tarifas
que oscilan entre los 29,90 y los 149 euros. El más barato dura
apenas 15 minutos; el más caro comprende tres sesiones de 20 minutos
e incluye “fijador de larga duración” y “pasta dental blanqueadora”.
Someterse a cualquiera de ellos es muy simple. Basta con “no estar
embarazada, no ser menor de edad y no estar bajo tratamiento médico
con tetraciclina”, según advierten los centros.
¿Cuidado médico o estético?
El procedimiento consta de tres pasos: el primero es elegir, a
partir de una suerte de pantone de diferentes tonos de blanco, el
que más se acerca al color original de los dientes del cliente.
Después, se le hace una limpieza dental rápida y se le introduce un
bucal relleno de gel blanqueador, que debe llevar puesto mientras se
expone a la luz azul electroluminiscente (LED). Finalmente, se
evalúa el nuevo tono dental, con el que la persona podrá disfrutar
“de su nueva sonrisa”, tal y como dice la web www.puntosonrisa.es.
Todo parece muy fácil, pero ¿debemos confiar en unos comerciantes
que no tienen formación ni están dirigidos por dentistas?
“Desgraciadamente, algunos no verifican si la persona está bajo
tratamiento bucal; de hecho, no tienen el derecho de examinar a la
persona”, se lamenta Evelyne Rattier, cirujano-dentista francés que
deplora, sobre todo, la falta de información y de profesionalismo.
“El problema es que este tipo de sitios banalizan los cuidados
dentales. Blanquear no basta. Tener los dientes blancos pero las
encías dañadas puede provocar que éstos se desencarnen. Temo que las
visitas al dentista, escasas de por sí, se reduzcan aún más”, admite
el especialista.
Que el blanqueamiento esté contraindicado únicamente en menores,
embarazadas y personas bajo tratamiento con tetraciclina es otro de
los aspectos que crispa a los dentistas. “¿Quién tiene la
competencia para establecer indicaciones o contraindicaciones?”, se
pregunta el doctor Moutarde, secretario general de la Orden Nacional
de Cirujanos-Dentistas de Francia (ONCD). “El blanqueamiento es un
acto médico inscrito en la Clasificación Común de los Actos
Médicos (CCAM)”, agrega.
Productos peligrosos
Otro tema que preocupa a los profesionales es el gel que utilizan
estos centros para blanquear los dientes. Una directiva europea del
21 de septiembre de 2011 estipula que los productos que contienen
hasta un 0,1% de peróxido de hidrógeno, comúnmente llamado agua
oxigenada, serán de venta libre, pero los que contengan entre un
0,1% y un 6% sólo estarán disponibles tras un examen clínico y una
primera aplicación realizada por un cirujano-dentista.
El uso de agua oxigenada es un asunto polémico. Según algunos
centros de blanqueamiento, “el gel no dañaría los dientes ni el
esmalte y su aplicación no duele ya que el gel no contiene peróxido
de hidrógeno, sino perborato de sodio”. “Falso”, replican desde la
ONCD. Y explican el porqué de su afirmación: “Cuando el perborato
de sodio, agente blanqueador que encontramos en los detergentes y
lejías, se mezcla con agua, genera peróxido de hidrógeno en
concentraciones que pueden alcanzar hasta el 35%”. Pero los centros
de blanqueamiento se defienden alegando que “si no actuaran de
conformidad con la ley, ya se habrían visto obligados a cerrar”.
Contraindicaciones del peróxido de hidrógeno
Sea peróxido de hidrógeno, peróxido de carbamida o perborato de
sodio, el principio activo es el mismo, alertan los dentistas.
“Estos productos contienen o liberan peróxido de hidrógeno, que
tiene un enorme poder oxigenante y que permite descolorar una
sustancia con color”, agregan. Lo que les preocupa especialmente son
las lesiones irreversibles que pueden aparecer como resultado de la
concentración elevada y el uso repetido de peróxido. Así, puede
haber hipersensibilización de los dientes, alteración del esmalte –y
en consecuencia desgaste prematuro y fragilización de los dientes–,
e irritación de las mucosas.
Por estos motivos, los dentistas amplían el listado de
contraindicaciones que hacen los centros y desaconsejan someterse al
tratamiento si se tienen dientes cariados, lesiones por desgaste o
abrasión, hipersensibilidad y obturaciones voluminosas o no
localizadas
En cuanto a los resultados estéticos, las opiniones difieren.
Algunos salen con una sonrisa “hiperblanca” y otros o no notan la
diferencia o hablan de una “mala” experiencia. Hay a quienes el
sistema LED les irrita la garganta y las cuerdas vocales. Y otro
tanto ha terminado con las encías abrasadas por culpa del gel, que
se salió de la férula bucal. El resultado es que no pudieron
cepillarse los dientes durante 15 días ni comer alimentos ácidos
durante una semana.