Kim, el candidato favorito y de origen surcoreano, se impuso a la
ministra nigeriana de Finanzas, Ngozi Okonjo-Iweala, y
sustituirá a partir del 1 de julio
al presidente saliente, el también estadounidense Robert Zoellick.
"El directorio ejecutivo siguió un nuevo proceso de selección en el
que por primera vez en la historia del BM
contaba con varios candidatos",
explicó el BM en una nota de prensa.
Además de Okonjo-Iweala, también había presentado su candidatura
el economista colombiano José
Antonio Ocampo, quien se retiró la pasada semana. "Sus
candidaturas enriquecieron la
discusión en el papel del presidente y la futura dirección
del Banco Mundial", agregó la entidad multilateral con sede en
Washington.
Pese a la competencia, la candidatura de Kim,
doctor y antropólogo,
parecía improbable que fuese derrotada dado el respaldo de Estados
Unidos, máximo accionista del BM y quien ha elegido a su presidente
desde la fundación del banco,
en 1944.
Tanto Okonjo-Iweala como Ocampo habían basado sus campañas en
subrayar la importancia de
permitir que un ciudadano no estadounidense dirigiese el principal
banco de desarrollo internacional como
reflejo de la nueva realidad
económica global.
Kim, nacido en Seúl pero de ciudadanía estadounidense, era hasta
ahora presidente de la prestigiosa
universidad Darmouth College en la costa este de EEUU, y ha
desarrollado la mayor parte de su
trayectoria profesional en el campo de la salud pública.
Experto en salud pública
Kim, cuya candidatura fue presentada por el presidente
estadounidense Barack Obama, fue desde 2009
el primer presidente de origen asiático (coreano) de la
universidad Dartmouth College, en Nuevo Hampshire,
una de las más prestigiosas
de la costa este de EE UU.
Previamente, entre 2003 y 2005, había sido
director del Departamento de sida de la Organización
Mundial de la Salud (OMS), donde se encargó de lanzar la exitosa
iniciativa "3 por 5" con el objetivo de tratar a
3 millones de pacientes
con SIDA. Kim, casado y con dos hijos, nació en Seúl, pero se
trasladó a los cinco años a EE UU con sus padres, un dentista y una
profesora de Filosofía.
Su familia se instaló en el
estado de Iowa, en el medio oeste de EE.UU., donde acudió
al colegio y al instituto. Alumno brillante, se graduó "cum laude"
en la Universidad de Brown y posteriormente consiguió su
licenciatura en Medicina, en 1991, y un doctorado en antropología en
la Universidad de Harvard,
en 1993.
En Harvard, Kim fue además profesor de la Escuela de Medicina y
director del Centro Francois-Xavier Bagnaoud para la Salud y los
Derechos Humanos. En 2006,
fue incluido en la lista de las 100
personas más influyentes del mundo publicada por la revista
Time.
En las últimas dos décadas, Kim ha publicado numerosos trabajos
académicos en el ámbito de la salud
pública, donde es considerado un experto mundial. Asimismo,
ha sido director ejecutivo y co-fundador de Partners in Health,
una organización sin fines de lucro
que ofrece servicios médicos en países como Haití, Perú, Rusia y
Ruanda.
La candidatura de Kim, propuesta el mismo día que se cumplía
el plazo en el Banco Mundial,
era la más probable por contar con más respaldo internacional debido
al pacto tácito entre EE UU y Europa, que ha repartido la dirección
del BM y el Fondo Monetario
Internacional (FMI),
respectivamente, desde 1944.
Hasta ahora, la mayor parte de los presidentes del Banco Mundial
provenían del mundo de las finanzas, los negocios o la
política, y la designación de Kim supone un cierto cambio de rumbo
hacia un profesional que ha dedicado la mayor parte de su
carrera en el área del desarrollo y la salud pública global.
Los otros dos candidatos en liza fueron el ex ministro colombiano
José Antonio Ocampo, que retiró la
semana pasada su postulación por falta de apoyo
-ni siquiera logró el de su
Gobierno- y la ministra nigeriana Ngozi Okonjo-Iweala.
Kim reemplaza así a Robert Zoellick, quien
anunció en febrero pasado que no optaría a la reelección
tras cinco años al frente de la institución. El BM, que cuenta con
una nómina de 9.000 empleados y con sede en Washington, aportó el
pasado año 57.400 millones de
dólares para proyectos de desarrollo en países de renta
media y baja de todo el mundo.