Después de 30 años de labor empresarial, Fabricio Correa, el
‘gran hermano’ del presidente de Ecuador, Rafael Correa, ha
decidido librar la que podría ser la batalla más difícil contra
su hermano: la del poder.
Critica la labor de su hermano y la
de su círculo de asesores, de los que dice, le han conducido por
el mal camino y le llevarán a la cárcel.
Aunque señala que carece de vocación política, dice que sí
tiene gran facilidad para el liderazgo y ante las circunstancias
decadentes a la que su hermano ha llevado el país, ha fundado el
movimiento político ‘Equipo’ (Equidad, progreso y orden), con el
que va a por todas como candidato a las presidenciales de 2013.
En una entrevista con Teinteresa nos desvela los principales
objetivos de su nuevo proyecto, basándose en la “Doctrina social
de la iglesia”, y las turbias relaciones que mantiene con su
hermano “desde que se le subió la presidencia a la cabeza”.
¿En qué consiste su nuevo movimiento político
‘Equipo’?
El proyecto, que lo escribí yo mismo, está basado en la
doctrina social de la iglesia, donde la libertad es lo más
importante. Todo proyecto que atente contra la libertad ya se
está saliendo del carril.
Este era el propósito del proyecto que fundé con mi hermano,
Rafael Correa, un modelo muy democrático incluso con los
empresarios, pero con el paso del tiempo desgraciadamente esto
no se dio.
Conforme los integrantes del partido denunciamos el desvío
nos fueron marginando, tan solo por denunciar que el socialismo
del siglo XXI y el modelo venezolano que se estaba imponiendo en
Ecuador no constituían el proyecto original.
Por eso sentí la necesidad de salir y denunciar lo que estaba
pasando en mi país. Tengo facilidad para comunicarme con la
gente y de repente como diría el chavo del ocho, sin querer
queriendo, terminé siendo líder popular.
Lo fundamental es reducir el tamaño del estado y que seamos
los emprendedores los que generemos el empleo y la riqueza y
sustentemos los programas sociales con impuestos. Pobres siempre
va a haber, pero para reducir la pobreza debemos hacer depender
los programas sociales de los impuestos que generan los
emprendedores. No porque haya mucho dinero del petróleo, uno
puede derrochar plata para ganar simpatías. Con este modelo de
éxito ya aplicado en Chile, Perú, Uruguay, Brasil o China,
tenemos que sacar adelante a Ecuador.
Usted ha sido bastante claro a la hora de acusar
al gobierno de su hermano Rafael Correa de corrupción y mala
gestión ¿Cuál ha sido el mayor error de su hermano?
Su principal error fue no rodearse del mejor equipo. Mi
hermano es un muchacho bien intencionado al que le faltó
experiencia. Fruto de esa inexperiencia sucumbió más fácilmente
a los encantos del poder que le da ese círculo incompetente y
corrupto de asesores que se lucra de él.
Le advertí a mi hermano seis semanas antes de las elecciones,
en las que fue reelegido, que él podía darse el lujo de carecer
de experiencia porque su misión es la de actuar como líder y
marcar el rumbo del gobierno, pero que debía rodearse de un
equipo experimentado con gente que garantizase resultados.
Entonces él se molestó mucho y discutimos. Rafael consideraba
que era suficientemente competente para seguir adelante. El
tiempo, una vez más, me dio la razón.
Hoy gobierna con un equipo extraído de lo que se suponía que
íbamos a combatir: esa forma antigua de hacer política,
corrupta, incompetente, ineficiente… los miembros de su gobierno
lo tienen al pobre secuestrado.
¿Cuáles son los principales retos que enfrenta
Ecuador? ¿Y cuáles son sus prioridades si llega a la
presidencia?
Necesitamos inversión para generar empleo, porque en Ecuador
no hay ni inversión, ni empleo ni producción. Estamos tratando
que el estado sea solamente el árbitro que pite el partido y,
como se dice en el fútbol, cuando el árbitro es bueno, pasa
desapercibido, porque las estrellas del espectáculo son los
jugadores, el equipo.
Otro de los retos es hacer frente al narcotráfico. El
gobierno abrió las fronteras y se nos metieron todos los
narcotraficantes que venían de Colombia. El éxito de Colombia se
convirtió en nuestra cruz.
El narcotráfico está ganando la batalla contra la policía y
al sistema judicial, porque les sobran recursos económicos y de
armamento. Lamentablemente va a tener que intervenir el ejército
con las consecuencias de una casi guerra civil como se da en
México en estos momentos, lo cual comportaría muertos y heridos
no solo entre los narcoguerrilleros, sino también entre la
población civil.
Para hacer frente a este problema me he reunido con el
expresidente colombiano, Álvaro Uribe, y el expresidente
mexicano, Vicente Fox, que tienen visiones diferentes sobre cómo
atajar el problema.
El presidente Uribe cree que al narcotráfico hay que
combatirlo a muerte, aunque con esta estrategia el problema no
desapareció, sino que se pasó a mi país. No se puede violar la
la ley del mercado, mientras haya demanda va a haber oferta.
El presidente Fox, por su parte, considera que la solución
está en legalizar la droga y de hecho, el mundo va para allá.
California ya apoyó la legalización de la marihuana y son
exitosos los casos de Portugal y Holanda. La opinión pública es
el principal consumidor y desde el mercado tiene que venir la
solución, la legalización
¿Y en las relaciones exteriores con los países de
la región? ¿Quiénes consideraría aliados y quienes, si es el
caso, rivales?
Hay que mantener las relaciones con Cuba, Venezuela e Irán,
pero obviamente no nos vamos a alinear con políticas que han
probado ser fracasadas.
Debemos relanzar las relaciones con los Estados y firmar
tratados de libre comercio con Estados Unidos y Europa. Esto
último se lo llevo pidiendo a mi hermano mucho tiempo. Que le
cambie el nombre a “Acuerdo de Hermanos” o cualquier cosa para
no quedar mal, pero que lo firme ya.
Lo que yo he aprendido como empresario es que hay que
llevarse bien con los clientes con el axioma de que el cliente
siempre tiene la razón. Y en ese sentido también Colombia tiene
que ser niña de los ojos de Ecuador porque es nuestro segundo
mercado.
Se le acusa de tráfico de influencias y de que su
hermano le favoreció a la hora de concederle contratos públicos,
¿Llevó a cabo usted todos los procedimientos a seguir para que
se le fueran adjudicados esos contratos?
Me ha investigado toda la prensa y toso el círculo que rodea
a mi hermano, que me tiene temor por mis denuncias documentadas,
y nadie ha encontrado una tilde mal puesta. Todo esto es un mito
creado por Alexis Mera, el asesor jurídico de mi hermano para
vengarse de mí porque le demandé ante la justicia.
El único afectado de esto resultó mi hermano, porque él es el
presidente y su honor se vio afectado. Salí ganando en esta
discusión y esto le tiene muy mortificado a Rafael.
La gente sabe qué, en el supuesto de que haya hablado con mi
hermano para tener un contrato, llevó 28 años trabajando como
empresario. Entonces el que obró mal es el presidente que
tendría que haber dicho que no.
Mi empresa sigue haciendo contratos en Guayaquil. No puedo
cerrar mis empresas porque mi hermano es presidente y mandar a
la calle a 800 trabajadores.
¿Cómo está viviendo su familia el enfrentamiento
con su hermano?
Para nosotros no es grato el hecho de estar en la boca de
todo el mundo. Cuando todo el mundo te dice cómo el gobierno que
lidera tu hermano está lavando el dinero a fulano y está
invirtiendo por allá. Era una cruz que llevaba en silencio.
Todos los días nos venían con chismes. Tuve paciencia, pero
cuando tu hermano te la monta en público ya toca salir con el
ardor y el éxito con el cual lo he hecho.
Aunque mejor sería que estuviese toda la familia junta, que
no nos persiguieran como persiguen a mis empresas, a mis
clientes, y nos dejaran trabajar en paz.
Cuando mi hermano y yo discutimos, agoté todas las instancias
con todos los secretarios de la presidencia, con mi hermana, con
amigos. Y cuando ya no pude más tuve que recurrir a mi madre.
Mi mamá le rogó como regalo de cumpleaños en agosto de 2009
que conversara conmigo con ella como mediadora. Pero el
fanatismo le llevó a Rafael a decir que no tenía nada que
conversar conmigo y que ya habría suficiente tiempo cuando el
dejase la presidencia. Y no ha habido manera de hablar.
A mi madre no le puedo pedir que tome posiciones, nos tiene
que querer a los dos. Aunque este tema ya venía de antes, pero
lo llevábamos en secreto. Por ejemplo, la primera navidad,
después de que Rafael fuese nombrado presidente, en el 2006,
yo le tuve que desinvitar porque se le subió la presidencia a la
cabeza. En el matrimonio de mi hija mayor, que es ahijada de
Rafael, tampoco estuvo invitado.
Lamento que no podamos estar todos como un solo puño, que mi
madre tenga que ir a visitar a uno y después a otro, que no se
vean los primos, que no me deje ver a mi cuñada y a mis
sobrinos. Pero paciencia, no lo busqué yo, es la realidad.
¿Si tuviese ahora mismo delante a su hermano qué
le diría?
Que tiene que armar el mayor equipo y eso comienza por
deshacerse de ese círculo perverso que le rodea que le va a
llevar a la cárcel a mi pobre hermano, como Montesinos llevó a
Fujimori en Perú.
Que se retire a Bélgica, como hizo Alan García después de
llevar a Perú a la quiebra. Y como no se le va a pasar la
vocación política, que regrese en unos 20 años, para hacer lo
mismo que hizo Alan, 15 o 20 años después, para retomar las
riendas de su país y dejar Perú con un nivel de crecimiento
extraordinario. Y así lavar su imagen.
Que recupere a la familia porque ese aislamiento a la que le
h
a
sometido a la primera dama en Ecuador, que es como si no
existiese, lo que ha hecho es deteriorarle afectando a su
matrimonio y su relación con sus hijos.
Yo he perdonado a mi hermano, comprendo lo que es el ardor
del poder. Desde pequeño lo he cuidado y seguiré tendiéndole mi
mano. Si él sale a mi encuentro, yo no me voy a quedar sentado,
saldré corriendo a abrazarlo como en la parábola del hijo
prójimo, porque esa es la actitud cristiana y más la actitud del
hermano mayor.
Porque lo que debemos procurar siempre es la salud de la
familia. Al final no queda nada del poder. Los que se lucraron
con el gobierno se van, harán como si no le conocen incluso, y
los únicos que vamos a quedar somos la familia. Fuente