Una explosión en una planta planta de tratamiento de residuos
nucleares del complejo nuclear de
Marcoule dans le Gard, cerca de Nimes (sureste de Francia,
a unos 300 kilómetros de la frontera con España), ha dejado al menos
un muerto y cuatro heridos
(uno de ellos de gravedad), según ha informado la
Autoridad de Seguridad Nuclear francesa.
El suceso ha tenido lugar a las
11.45 hora local (la misma hora en la España peninsular) en
un horno de fusión de metales de baja y muy baja intensidad del
Centro de Tratamiento y Acondicionamiento de Residuos de Baja
Actividad (Centraco), según un comunicado de la ASN, que asegura que
"no ha habido ninguna fuga al exterior". Alrededor de las 16 h., la
Agencia de
Seguridad Nuclear (ASN) francesa ha dado por "terminado" el
accidente tras no constatar contaminación. La ASN recalcó que no son
necesarias acciones para proteger a
la población, por lo que daba por cerrado su gabinete de
crisis.
Según ha indicado en un comunicado, "la explosión de un horno
para fundir los desechos radiactivos metálicos ha provocado un
incendio que ha quedado
controlado a las 13.00 horas".
El edificio de la planta "no ha resultado dañado y
no se ha constatado ninguna
contaminación", ha precisado la ASN, aclarando que "los
heridos no han resultado contaminados y las mediciones realizadas en
el exterior del edificio por la empresa que lo explota y los
bomberos especializados no han revelado ninguna contaminación".
La sociedad que opera las instalaciones "puso en marcha su
plan de emergencia interna
conforme a los procedimientos" para estos casos, agregó la ASN.
Centraco, explicó la fuente, está gestionada por la sociedad Socodei.
Agustín Alonso, catedrático de tecnología nuclear de la
Universidad Politécnica de Madrid, descartó en una entrevista al
canal 24 h cualquier tipo de consecuencia grave por esta explosión.
Sin embargo, indicó que "siempre que hay una explosión puede
provocar que se rompan las barreras de contención". Sobre las causas
del suceso, Alonso lanzó dos posibilidades: "Puede ser un
incidente de electricidad,
con consecuencias locales. Si la explosión
ha afectado a los residuos,
entonces las consecuencias podrían ser graves, pero eso todavía se
desconoce", aclaró.
Investigación abierta
La eléctrica francesa EDF informó de que ha abierto una
investigación por la explosión registrada para esclarecer el
incidente, en el que hubo un muerto y cuatro heridos, y señaló que
la prioridad en estos momentos es recuperar el control total de la
situación.
Marcoule no es una fábrica de producción
nuclear, sino de incineración de desechos Ese centro
no es una fábrica de producción
nuclear, sino de incineración de desechos, que gestiona el
tratamiento de residuos de baja radiactividad y de corta duración de
vida, por lo que el suceso, según los medios franceses, puede
calificarse de accidente industrial,
y no nuclear.
Al poco tiempo de conocerse el suceso, las
acciones de EDF llegaron a
perder más de un 6% de su
valor en la Bolsa de París, para después atenuar su caída hasta el
5,13%.
Una planta de gestión de residuos
Francisco Castejón, coordinador del área antinuclear de
Ecologistas en Acción, explicó a
20minutos.es el funcionamiento del complejo de
Marcoule, una planta construida en
1956: "Se desarrolla nuevo combustible nuclear con mezcla
de plutonio (un material radiactivo que, al igual que el uranio,
arde a altas temperaturas)".
Castejón opina que, según el origen de esta explosión,
no es probable que se
produzcan un incidente grave.
Sin embargo, apunta a que "estas tecnologías de retroceso
son muy peligrosas en sí
mismas", ya que "pone en entredicho el programa de reciclado del
combustible nuclear gastado", añade. Para Castejón, los incidentes
de este tipo "muestran el peligro de las tecnologías nucleares, no
solo de las centrales".
Para Carlos Bravo, responsable nuclear de Greenpeace España, este
accidente es "muy preocupante" por la
"gran peligrosidad" de los residuos
radiactivos que allí se manejan. Según el experto, la
central de Marcoule almacena los residuos de la experimentación
militar encaminada a construir la bomba atómica francesa y reactores
experimentales como los fénix y los "ungg", de grafito.
"Son reactores rápidos,
reproductores, con combustible de plutonio, ligados a la
experimentación militar de
las que se sabe poco pero que han resultado un fracaso comercial por
su peligrosidad", apuntó Bravo.
Aunque reconoció que hay poca información sobre el accidente,
Bravo aseguró que su organización está al tanto desde hace tiempo
del tipo de trabajo que se desarrolla en Marcoule, involucrada en el
desmantelamiento de instalaciones nucleares y en la gestión
de residuos.
"El accidente ya ha sucedido, y ahora es muy difícil que sepamos
qué va a suceder, pero el riesgo
potencial es muy grande, por el gran volumen de residuos de
plutonio que proceden de experimentos militares", apuntó.
Francia es el país donde la
energía nuclear tiene un
mayor peso en términos relativos, ya que sus 58 reactores
atómicos en servicio generan en torno al 75% de la electricidad.