La joven oriental de 24 años asegura
que entró en Gran Hermano para demostrar que "no
nos comemos a nuestros abuelos descuartizados dentro de los
rollitos de primavera". Lleva seis años en Madrid, pero la vida de
trabajo y aislamiento de la comunidad china no le sedujo, por lo que
se relacionó con españoles desde el principio.
Respecto a su posado, asegura que
su madre y su abuela la han apoyado,
aunque a los hombres de su familia "no les ha gustado nada". Asegura
que su padre la llamó desde China
para prohibirle exhibirse desnuda en la revista. No le hizo
caso.
Asegura que le sorprendió que
los hombres españoles fueran
"peludos" en comparación con los chinos. La joven, que el
concurso se mostró más bien tímida, asegura que no es nada sumisa, y
que en su relación manda ella,
"en la cama también" según afirma. Como proyectos de futuro, asegura
que quiere estudiar interpretación y "hacer algún anuncio".