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Informes periciales, fundamentales para la reclamación de daños

Es sumamente importante contar con un buen respaldo cuando por algún motivo hay que reclamar una indemnización.

Una de las acciones judiciales más habituales suele ser la reclamación de daños debido a un accidente u otro tipo de problema, que de como resultado una incapacidad temporal o permanente. O que de algún modo provoque una pérdida económica a quien se ha visto perjudicado por ello. En cualquier caso, para conseguir este objetivo es esencial contar con un informe pericial, que facilite en cierta medida la labor de quien reclama.

Qué es y para qué sirve un informe pericial

Como su propio nombre indica, un informe pericial es un documento redactado por un experto, en el que se evalúan los daños que se han producido por un determinado incidente. Estos daños pueden ser físicos o no, y entre otros aspectos se indica la cuantía del lucro cesante que puede haber debido a ello.

El uso que tienen estos informes es el de servir a quienes van a presentar una reclamación o denuncia ante un tribunal de cualquier tipo. En muchas ocasiones puede marcar la diferencia entre impulsar un acuerdo u obtener una victoria, o volverse con las manos vacías. Por eso cualquier experto en reclamaciones solicitará cuanto antes un informe previo con el que preparar su caso.

Cómo se hace un informe pericial

La actuación para un informe depende en buena medida de cuál sea el objetivo que se persigue, así como la naturaleza del daño. Algunas pérdidas económicas son fácilmente cuantificables, mientras que en otros casos se tiene que ir más allá para evaluar aspectos como el daño emergente, que puede ser mayor o menor en función no solo de la magnitud del problema en cuestión, sino de las consecuencias que surjan a medio y largo plazo.

Por ello, para realizar informes periciales se recopila toda la información que sea posible, como facturas de bienes que han sido afectados, certificados de ingresos de aquellas personas envueltas, y otro tipo de documentos que puedan ayudar a calcular la cuantía de la reclamación.

Por ejemplo, se pueden recopilar registros de cuentas anuales, contratos en los que se determinaban ciertas cantidades que posteriormente no se han cubierto, facturas de acreedores y hasta cálculos de los intereses que se habrían conseguido en caso de que no se hubieran producido pérdidas.

Una vez que se dispone de toda la información, se analizan también casos similares para realizar un informe lo más detallado posible, dependiendo del objetivo que se persiga con él. Por ejemplo, un se puede calcular el tiempo de baja que deberá estar una persona accidentada teniendo en cuenta lo que han estado otras personas en su misma situación.

¿Es realmente necesario?

Aunque no se puede catalogar como imprescindible, los informes periciales son fundamentales para conseguir un resultado satisfactorio. Con él se puede ahorrar mucho tiempo, ya que abogados y jueces tienen donde acogerse a nivel técnico para reclamar por una parte y tomar una decisión por la otra. Muchas veces un informe hace que se pueda cerrar un acuerdo de indemnización sin tener que llegar a juicio, mientras que si no existe, el proceso puede alargarse en el tiempo de forma considerable.

Aún si finalmente se celebra el juicio porque las partes no llegan a un acuerdo, los informes tienen un papel esencial. El juez encargado de atender el caso estudiará los informes que se le presenten, e incluso es posible que solicite también a un perito que realice otro, un tercero con el que confrontar las alegaciones de ambas partes.

En cualquier reclamación de daños es muy importante contar con estos informes, ya que el éxito del proceso depende en buena medida de este.

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