Rossy sonreía mientras posaba
en el front-row, sin percatarse de que
su modelito de estampado
psicodélico era demasiado corto y le iba a jugar una mala pasada.
Su bolso rojo era su mejor aliado para no ser blanco de la prensa
gráfica, pero lo movió más de la cuenta y sirvió en bandeja la
catástrofe.
El pasado sábado a nadie le importaba ya la colección Prêt-à-Porter
otoño-invierno 2012-2013 de Gaultier.
Rossy y su amiga Victoria Abril
(otra "chica Almodóvar") consiguieron llamar más la atención con sus
aspavientos y sus bromas delante de las cámaras.
Se abrazaron, se besaron, se dieron palmaditas en el trasero, se
pusieron a bailar sobre sus sillas... Y entre tanto vaivén Rossy
mostró al mundo lo que solo conocían unos pocos afortunados. Pero,
¿seguro que no era consciente de que estaba cruzando la línea del
mal gusto?
Cuando terminó la quinta jornada de la Semana de la Moda de
París, la diva mallorquina dijo que el desfile de su amigo Jean Paul
había sido "sublime, total, intermundial". Con dichos adjetivos
también se podría definir su última hazaña, ya que
a partir de ahora será más conocida
por su entrepierna que por su prominente y personalísima nariz.