No habrá paz... para los vecinos.
Dos de cada tres españoles tienen
problemas en su comunidad,
ya sea con el residente del piso superior, el del abajo, o ambos.
Aunque si un ciudadano vive en un
chalé, tiene menos probabilidades de discutir con el
vecino. ¿Por qué se producen conflictos vecinales? Principalmente
por el ruido, pero también pueden
ocasionar disputas la mascota, el ascensor y la suciedad.
Así lo dice un estudio del Grupo
CPP sobre los problemas vecinales más comunes.
Según este informe, que se basa en la encuesta a 1.500 personas y
en datos de 80.000 clientes, muchas de estas disputas siguen sin
resolverse y más de la mitad de los
encuestados arrastra el problema desde hace un año. El
coste económico varía, según el problema y el tipo de vivienda donde
se resida. El gasto medio ronda los
100 euros, pero hay ciudadanos que han pagado
hasta 500 euros para solucionar el
incidente. Si el asunto llega a los tribunales, la
indemnización puede ser más cuantiosa.
El ruido es el primer motivo de
conflicto vecinal. Además,
es la diferencia a los españoles del resto de europeos. "El
exceso de ruido es un problema específico de nuestra cultura.
Hicimos el mismo estudio en Reino Unido y causa la mitad de
conflictos que en España", según Eduardo Gil, responsable de
comunicación del Grupo CPP.
El perfil de personas que se enfrentan a estos problemas lo
encabezan los jóvenes de entre 18 y
35 años, que aseguran haber tenido más problemas (73%),
mientras que casi la mitad de los
mayores de 65 años (45%) nunca se ha enfrentado a esta
situación.
Murcia, Madrid y Valencia, donde hay más
disputas
Atendiendo al tipo de vivienda, los que viven en un
piso sufren más disputas (72%), que
quienes viven en un bajo (65%), un chalet independiente
(63%) o un adosado (63%). Por comunidades analizadas,
los murcianos (77%), madrileños (72%) y valencianos (70%)
son los que más disputas soportan, mientras que navarros (40%),
gallegos (51%) y asturianos (52%) se sitúan por debajo de la media.
Los costes legales son, junto con la reparación de daños, las
fuentes de perjuicio económico más comunes entre los españoles para
resolver un conflicto vecinal. En este sentido,
una de cada 10 personas ha emprendido acciones legales y el
8% está a punto de hacerlo.
Así, Gil ha recordado también que
la crisis afecta a la relación entre vecinos, "no sólo
porque la gente esté de peor humor, sino porque cada día son más los
impagos de gastos de comunidad o derramas".
El estudio indica que las consecuencias de estos conflictos pasan
por tener que afrontar gastos imprevistos y pérdidas de tiempo,
tener que emprender acciones legales, experimentar estresantes
capítulos de discusión, e incluso
padecer problemas de salud. Además, cuando la disputa
perdura, "peores" son las consecuencias y una de cada tres personas
indica que aún no lo ha podido resolver, principalmente por falta de
dinero, de tiempo y de ayuda profesional.
Como razones para no recurrir a un abogado, el 50% a
rguye
no querer empeorar la situación; el 11% dice evitarlo por creer que
es "cara"; el 10% porque le quitará tiempo y el 8% por
"miedo a represalias".
De esta manera, sólo el 7%
afirma disponer de algún servicio de asistencia y protección legal,
mientras que el 13% decide
denunciar a la policía antes que solicitar ayuda legal.
Para Gil, "donde menos se recurre a la ayuda legal es donde más
conflictos se declaran y viceversa y está demostrado que se ahorra
tiempo y dinero si se soluciona el conflicto cuanto antes".
En cuanto a los costes del conflicto vecinal, además del
económico, existe el psicológico (problemas para dormir, descansar,
situaciones de estrés...). A veces, es tal la tensión que el
residente opta por mudarse,
algo que afirma haber hecho o estar pensándolo
el 8% de los encuestados.