Una nueva investigación, publicada en «Trends
in Cognitive Sciences», explica cómo el hecho de
hablar más de un idioma se puede traducir en una mejor salud
mental.
El estudio examina cómo el ser bilingüe puede ofrecer
protección contra los síntomas de la demencia y, además,
sugiere que la creciente diversidad en las poblaciones del mundo
puede tener un impacto positivo, e inesperado, en la capacidad de
recuperación del cerebro adulto.
«Estudios anteriores han establecido que el bilingüismo tiene un
efecto beneficioso en el desarrollo cognitivo de los niños»,
explica la autora principal del estudio, la doctora Ellen Bialystok,
de la Universidad de York, quien añade que, «en este estudio,
revisamos los informes recientes, que utilizan tanto métodos
conductuales, como de neuroimagen, para examinar los efectos del
bilingüismo sobre la cognición en adultos».
Las redes del cerebro
La doctora Bialystok y sus colaboradores afirman que el uso de las
redes de control cognitivo para el procesamiento del lenguaje
bilingüe, pueden reconfigurarlas y fortalecerlas, mejorando así la «flexibilidad
mental», l
a
capacidad de adaptarse a los cambios, y ayudando a procesar la
información de manera eficiente.
Los estudios también sugieren que el bilingüismo mejora la «reserva
cognitiva» -el efecto protector que tiene la estimulación de
la actividad mental y física sobre el funcionamiento cognitivo en el
envejecimiento saludable.
Esta reserva cognitiva puede
retrasar la aparición de los síntomas en las personas que
sufren de demencia, ya que las personas bilingües experimentan los
síntomas de aparición de demencia años más tarde que los
monolingües.
«Nuestra conclusión es que el bilingüismo
reorganiza ciertas redes específicas del cerebro, creando una
base más eficaz para el control ejecutivo, y el mantenimiento de un
mejor desempeño cognitivo durante toda la vida» añade Bialystok.