Ford explicó que este nuevo cinturón trasero hinchable combina
las prestaciones de un cinturón de seguridad convencional con los
atributos de un airbag y afirmó que este elemento está
diseñado para reducir las lesiones
de cabeza, cuello y pecho.
La corporación indicó que, en caso de accidente, el cinturón se
expande rápidamente para dispersar las fuerzas de colisión a lo
largo de una superficie corporal
cinco veces más grande que la que logra un cinturón de
seguridad convencional.
Acolchados y suaves
El ingeniero de cinturones de seguridad de Ford Europa, Joerg
Doering, explicó que han probado el
sistema en toda la familia de muñecos de pruebas de choque
y afirmó que ofrece protección adicional "más allá de los sistemas
estándar de cinturones de seguridad traseros".
Los datos de Ford indican que más del 90% de los usuarios que
probaron los cinturones de seguridad hinchables los encontraron
igual o más cómodos que los cinturones convencionales
porque están acolchados y son más suaves.
También para los más pequeños
Estos cinturones funcionan como un sistema convencional en el uso
diario, pero además Ford ha demostrado que son compatibles con
asientos para niños.
Según advierte el ingeniero
Stephen Rouhana, Jefe Técnico de Seguridad, Investigación e
Ingeniería Avanzada de la casa Ford, los músculos del cuello de un
niño son aún débiles como para soportar y proteger su cabeza al
mismo nivel que el cuerpo de un adulto; lo mismo sucede con la
zona del pecho, menos desarrollada
y por tanto más vulnerable en caso de accidente por choque
frontal.
Rouhana, padre de tres hijos, quiso ir más allá en su análisis
cuando a la vuelta de unas vacaciones familiares, a través del
espejo retrovisor de su vehículo, vio a su hijo menor durmiendo casi
desnucado con la cabeza hacia abajo y pensó: ¿qué pasaría si ahora
saltara un cinturón de seguridad inflable? (el que aparece en la
foto) ¿podría ahogarse? ¿sería
contraproducente la protección si el niño está en esa posición?
Rouhana dio una vuelta de tuerca a su
investigación en materia de seguridad infantil y propuso
crear un modelo de 'dummie' en la misma posición que tenía su hijo
menor mientras dormía, únicamente para estudiar los efectos del
cinturón inflable sobre este
muñeco-niño de prueba. La conclusión fue que el cinturón de
seguridad inflable no perjudicaría al niño.