De esta manera, Wiggins, primer
campeón británico de la ronda gala, suma su primera
victoria en la general del Tour a un palmarés en el que destacan sus
seis medallas olímpicas o sus tres títulos de campeón del mundo en
persecución.
Hace unos días, el británico ya daba la clave de su gesta: "La
clave ha sido perder peso. En los Juegos de Pekín pesaba 82
kilos y ahora 71. Eso se hace con entrenamiento y trabajo. Y también
dejando la bebida. Antes yo era
casi un alcohólico", afirmó.
Y es que Wiggins sabe lo que es estar arriba y abajo, tanto en el
sillín de su bicicleta como en su vida personal. Porque
no ha sido una vida fácil.
Un pasado al que no renuncia y del que habla continuamente a pesar
de que hizo de su vida una continua montaña rusa. Tuvo que superar
la muerte de su padre, una adolescencia en un barrio problemático,
la adicción al alcohol y una
dolorosa retirada del Tour 2011 cuando partía como uno de
los favoritos. Según él, "esto te transforma"
Este fin de semana ha llegado a la cima del Tour.