1. No te gustan las rocas. Hay gente que adora
esa sensación de salir del agua sin un solo resto de arena y la
limpieza del agua cuando la playa es de rocas. Claro que tampoco
podrán disfrutar de paseos, actividades a la orilla del mar,
tumbarse solo sobre la toalla y sin tumbona o bañarse sin utilizar
un calzado adecuado. Destinos como Croacia, Brighton o la mismísima
Altea, en Alicante, son algunas de la que debes evitar si no eres un
fanático de las piedras.
2. No te gustan las hordas de jóvenes salvajes.
Si no eres un post adolescente disfrutando de sus primeras o
segundas vacaciones sin los padres, no debes acercarte por zonas
como Magalluf en Mallorca, Sant Antoni en Ibiza o Salou en Girona.
Más allá de lo atestadas que estén
sus playas, se corre el peligro de tener en la habitación de al lado
a un grupo de chicos de cualquier nacionalidad haciendo botellón
hasta las tantas. Además, también suelen contagiar todo el
ambiente del lugar de su espíritu juerguista con lo que es imposible
realizar ninguna actividad sin encontrarte a una pandilla bebiendo
sangría de la manera más ruidosa posible.
3. Esperas encontrar una playa de verdad. En España
hay un claro caso de ‘falsa playa’ y esa es la Barceloneta en
Barcelona. No solo está atestada de gente sino que la arena, llevada
allí de manera artificial, es un auténtico vertedero. Hay restos de
la fiesta de la noche anterior, deposiciones, preservativos, basura
de todo tipo...
Además, está absolutamente
masificada con los turistas que abarrotan la ciudad y respetan
bastante poco las señales que indican que se deben utilizar las
papeleras. Para rematar, hay una indeseable oferta de
personas que venden bebidas, comida o gafas de sol de imitación de
manera ilegal, así como masajistas con dudosas habilidades que
actúan directamente en la tumbona. Un completo desastre teniendo a
pocas estaciones de cercanías playas verdaderamente buenas como la
de Castelldefells.
4. Quieres divertirte. Malta es una islita con un
buen número de playas decentes aunque hay una que es preferible no
pisar. Se trata de Sliema, cerca de la Valletta. A pesar de haber
una infinidad de hoteles en la zona, apenas hay ambiente para salir,
la oferta hostelera es escasa y el servicio francamente malo.
Además, la playa en sí misma es muy poco atractiva, rodeada de
descampados.
5. Esperas una playa limpia. Bien es cierto que
el estado de los mares y océanos en todo el mundo está empezando a
ser desastroso, pero hay lugares que realmente necesitan un buen
lavado de cara por motivos higiénicos. Por ejemplo, la playa de Goa,
en India, donde las vacas sagradas
campan a sus anchas entre las tumbonas dejando restos de lo más
desagradables.
El Quseir en Egipto también destaca por su suciedad (basura,
residuos industriales...). En
España, hay un caso muy destacado cuya agua está sucia por
un motivo muy concreto: La Manga del Mar Menor, infestada de medusas
todo el verano. Aunque hay que reconocer que cada año intentan
evitar la invasión.