Alessandra Aguilar forma parte de ese grupo de atletas que, al
hilo de la Operación Galgo, alzó su voz contra el dopaje. La mejor
maratoniana española, la única que estuvo en los Mundiales del
verano pasado en Daegu, ha dado positivo por el estimulante
heptaminol y se arriesga a una suspensión de entre tres y seis
meses, ello a las puertas de los Juegos de Londres.
Ella insiste en que no lo hizo intencionadamente: “Ha sido un
error garrafal, de principiante, de ingenua total. Mi médico
particular me recetó Denubil, un medicamento que no mejora el
rendimiento, y yo confié en él y no leí el prospecto. Pero sé las
reglas y asumo las consecuencias”.
El relato de la atleta, que se entrena en la pista del INEF de
Madrid a las órdenes de Antonio Serrano, es el siguiente: su médico
personal, que nada tiene que ver con su grupo de entrenamiento ni
con la Federación Española, y que asesora a “muchos deportistas, no
solo atletas”, le receta el medicamento en cuestión para combatir el
cansancio y le pauta cómo debe tomarlo. A pesar de ser una atleta
veterana -tiene 33 años y ya corrió el maratón de los Juegos de
Pekín 2008: fue 54ª-, Aguilar no se fija en su composición, en esos
0,18 gramos de heptaminol que pueden apartarla de la competición
varios meses y embarrar la imagen de atleta impecable que tenía
hasta ahora la gallega.
El heptaminol es un estimulante específico que solo está
prohibido durante la competición y que utilizan algunos deportistas
para combatir la astenia, los bajones físicos y anímicos, en época
de entrenamientos. Pero el pasado 8 de diciembre Aguilar compitió, y
ganó, el cross de Cantimpalos (Segovia) que, además, se corrió un
jueves en lugar del tradicional domingo. Le sometieron a un control
antidopaje y dio positivo.
Estos días el ambiente se ha enrarecido en la Blume de Madrid.
Los atletas ya quedaron divididos, e incluso enfrentados, con algún
que otro episodio violento, desde que estalló la Operación Galgo en
diciembre de 2010 llevándose por delante el grupo que entrenaba
Manuel Pascua, imputado, uno de los más numerosos. El de Serrano,
del que también forman parte los maratonianos Chema Martínez y Pablo
Villalobos y la fondista Dolores Checa, surgió como contrapeso. La
propia Aguilar, como muchos de sus compañeros, hizo entonces
declaraciones tajantes contra el dopaje y se mostró favorable a
endurecer las penas contra los deportistas tramposos. Su positivo se
aireó ayer en un foro de Internet especializado en atletismo desde
el anonimato y bajo el significativo sobrenombre de hipócritas.
Aguilar no está yendo a entrenarse estos días. “En cuanto supe
que había dado positivo se lo conté a mi entrenador. Es complicado.
Sigo siendo muy crítica con el dopaje. Pero esto no es lo mismo que
otras sustancias como la EPO. En este caso no ha habido ninguna
intención y no es una sustancia que mejore el rendimiento. Es como
un frenadol. Ha sido un error... Pero sé que quien me quiera creer
me va a creer, y quien no... Solo yo sé que todo lo que hecho, todo
lo que he conseguido hasta ahora en mi carrera, ha sido por mi
esfuerzo”, asegura Aguilar emocionada a través del teléfono.
¿Y el médico? “Se quedó sorprendido, pero asume su parte de
culpa”. Con tanto revuelo, la maratoniana no está entrenándose con
normalidad. “Ahora necesito
unos días para relajarme porque han sido muchas cosas”, reconoce.
“Si me apetece salgo a rodar, pero poco más”.
Alessandra Aguilar recogió ayer la notificación del
contraanálisis que confirmaba lo que ya sabía desde hace 15 días.
Ahora empieza el proceso. Es el turno de la federación española. De
los abogados. De presentar alegaciones y esperar el castigo
correspondiente. La sanción prevista por este tipo de sustancia es
una suspensión de entre tres y seis meses. La federación española
decidirá desde cuándo le aplica el castigo (a partir del 8 de
diciembre). La atleta confía en llegar a los Juegos de Londres, que
empiezan el 27 de julio. Aguilar ya tiene la marca mínima.
La atleta española no es la primera deportista que tropieza con
el heptaminol. El nadador francés Frederic Bousquet dio positivo por
la misma sustancia en el año 2010 y tuvo que alejarse durante dos
meses de las piscinas.
Incluso con la pena máxima, podría
estar en el maratón de la cita olímpica
Alessandra Aguilar tardará un tiempo aún en conocer cuál será su
castigo. Por ahora le preocupa más lo que piensen de ella e insiste,
una y otra vez: “Nunca he tenido intención de doparme. No es una
sustancia que mejore el rendimiento. He cometido un error de
principiante”.