Papademos se reúne este lunes de noche, por segundo día
consecutivo, con la troika de acreedores institucionales del país:
la Unión Europea (UE), el Banco Central Europeo (BCE) y el Fondo
Monetario Internacional (FMI).
También debía entrevistarse con los jefes de los partidos de la
coalición de gobierno de unión nacional -socialistas, conservadores
y ultraderecha-, pero ese encuentro será aplazado "muy
probablemente" hasta el martes, según fuentes del ejecutivo.
Los dirigentes políticos griegos afrontan una fuerte presión de
la troika y de Alemania y Francia, las dos principales potencias de
la Eurozona, para apurar la aplicación de un nuevo paquete de
ajustes, al que subordinan la liberación de nuevos fondos.
Las interminables dilaciones para resolver el caso griego
lastraron este lunes las bolsas europeas, que terminaron con
moderadas bajadas, tras cuatro sesiones en alza la semana pasada. El
euro también se vio afectado y siguió perdiendo terreno ante el
dólar, ligeramente por encima de 1,31 dólares.
Sin embargo, seguía imperando la distensión en el mercado de
obligaciones, con una reducción este lunes por la tarde de las tasas
italianas a 10 años (al 5,59%, frente al 5,68% el viernes), mientras
las españolas subían muy ligeramente (4,99%, frente al 4,95%).
Desde hace meses, el Gobierno griego batalla con sus acreedores
privados para obtener una quita de 100.000 millones de los 350.000
millones de euros de deuda pública y con sus acreedores públicos
para la materialización de un segundo plan de rescate de 130.000
millones.
Estas dos negociaciones interconectadas tienen por objetivo
evitar una rápida quiebra de Grecia y rebajar el nivel de su
endeudamiento para que sea algo más sostenible (de casi un 160% del
PIB en la actualidad al 120% en 2020) .
Sin acuerdos, Grecia podría suspender pagos el 20 de marzo, fecha
en la que vencen las obligaciones por valor de 14.500 millones de
euros.
En esta lucha contrarreloj, la Comisión Europea (ejecutivo de la
UE) advirtió de que las negociaciones están ya "fuera de plazos".
"La verdad es que ya estamos fuera de plazos", dijo el portavoz
comunitario Amadeu Altafaj. "Se tienen que tomar decisiones y la
pelota está del lado de los griegos", añadió.
Al mismo tiempo, el presidente francés, Nicolas Sarkozy, y la
jefa del gobierno alemán, Angela Merkel, instaron a los griegos a
"respetar escrupulosamente" sus compromisos.
"Los griegos asumieron compromisos que deben respetar
escrupulosamente, no hay otra opción", dijo Merkel en una rueda de
prensa conjunta con Sarkozy en París. La canciller expresó el deseo
de que Grecia "permanezca en el euro", pero advirtió de que Atenas
no recibirá nuevas ayudas si no llega a un acuerdo con la UE y el
FMI.
Para desbloquear el segundo rescate y aprobar la condonación de
100.000 millones de euros de deuda en manos privadas, el trío
UE-BCE-FMI exige un compromiso explícito con el programa de ajustes
por parte de los jefes de los partidos socialista, Giorgos
Papandreou, conservador, Antonis Samaras, y de extrema derecha,
Giorgos Karatzaferis.
Pero la poción es amarga y genera fuertes resistencias políticas
y sociales. Los tres dirigentes han mostrado reticencias a
comprometerse con esas medidas que, además, podrían agravar una
recesión que dura desde 2008.
Y las dos grandes centrales sindicales griegas (GSEE, en el
sector privado, y ADEDY, en el público) llamaron a una huelga
general de 24 horas y a una manifestación el martes en el centro de
Atenas.
Las nuevas medidas de ajuste "son la crónica de una muerte
anunciada (...), el objetivo es desmontar todo el derecho laboral y
reducir los salarios del 20% al 30%, además de los recortes ya
efectuados", declaró el presidente de la GSEE, Iannis Panagopulos.
ADEDY y la GSEE ya organizaron seis huelgas generales en 2011,
sin doblegar la determinación de los acreedores de Grecia de exigir
cada vez más esfuerzos al país.