La petición de suspensión de operaciones se hará
previsiblemente esta
tarde cuando acabe el consejo de administración de
Spanair que se celebra en Barcelona y en el que se analiza la
difícil posición en que ha quedado la empresa tras la negativa
de Qatar Airlines de entrar en el capital. Fuentes de Spanair,
que da trabajo a unas 4.000 personas de forma directa e
indirecta, se han limitado a señalar a este diario quetodavía
no han notificado oficialmente a Aviación Civil la
solicitud de suspensión de vuelos.
Dos asuntos determinantes han acabado por sentenciar a la
compañía. Por un lado, la
marcha atrás de Qatar Airways, que en el último momento,
y tras las dudas sobre la legalidad de las ayudas públicas que
ha recibido Spanair —unos cien millones solo en 2011—, no ha
firmado el acuerdo por el que se disponía a adquirir el 49% de
la compañía española.
Dicho acuerdo estratégico debía
permitir una inyección de 150 millones a la aerolínea, y
convertía El Prat en base de vuelos intercontinentales de la
compañía qatarí. Según fuentes de las negociaciones, Qatar
Airways habría reclamado algún tipo de garantía respecto a la
posibilidad de que la Comisión Europea reclamase la devolución a
las administraciones de los 100 millones de ayudas, dada su
cuestionada legalidad. La
deuda acumulada por Spanair supera los 200 millones.
La insostenibilidad económica de la compañía ha precipitado su
final, y con él el deseo de la Generalitat de contar con una
compañía que, con base en el Aeropuerto de Barcelona,
convirtiese este aeródromo en «hub» internacional. Spanair
movió el pasado año a más de cuatro millones de pasajeros en El
Prat (es la segunda compañía), siempre entre las críticas
directas de sus competidores, que han denunciado la falta de
viabilidad de una compañía que sólo
se sostenía con el dinero público.
Orden de precintar los aviones
Desde la cuenta de Twitter del Aeropuerto de Santiago han
anunciado que todos los aviones de Spanair que aterricen en
Barcelona o Madrid «tienen orden de estacionar en

remoto y posterior precintado».
Más
de 1.000 trabajadores amenazados
Tras esta decisión de Spanair se refleja la incapacidad económica
de la aerolínea catalana
de continuar con su actividad diaria, además, deja en una
difícil situación tanto a los cerca de 2.000 trabajadores de la
compañía, como a las instituciones, básicamente la Generalitat y el
Ayuntamiento de Barcelona, ambos controlados por CiU, que han
abocado en el capital de la compañía a través de diversas fórmulas
más de 150 millones de euros. Fuentes sindicales han advertido que,
además del empleo directo, están
amenazados los 1.200 trabajadores de Newco, la compañía de servicios
de tierra que opera en el aeropuerto de El Prat y que en un 80%
depende de su actividad de los vuelos de Spanair.