Según informan distintos medios estadounidenses, una enfermera
del centro médico Universidad de Toledo, en Ohio, desechó un riñón
de un donante vivo para su hermana enferma. Lo médicos descubrieron
el error e intentaron
infructuosamente resucitar el órgano a lo largo de dos
horas.
Tanto el donante del riñón como su hermana mayor, que iba a
recibirlo, han sido ya dados de alta. La familia decidió no
arriesgarse y probar a transplantar el órgano dañado, prefiriendo
esperar a que aparezca un riñón
compatible. El pasado año murieron 136 personas en ese
estado de Estados Unidos esperando un riñón.
Los administradores del hospital están ahora
investigando qué es lo que ha ido mal para que se haya
producido este error, que describen como "raro" y "muy grave".
El portavoz del hospital no ha
dado detalles de cómo se dañó el riñón, ha sido uno de los
médicos implicados el que ha asegurado que se debió a la acción de
una enfermera que lo tiró a la basura.
No obstante, otra enfermera explicó al medio local
The Toledo Blade que el
cirujano al mando debería ser el responsable: "¿En
qué parte del proceso de recuperación y la
preparación de un riñón
y su transporte
está una
enfermera involucrada?
El que fuera el
cirujano principal debe
rendir cuentas".
El hospital ha suspendido de manera voluntaria el programa de
donaciones de riñón y a dos enfermeras, aunque no al cirujano que
extrajo el riñón, mientras investiga pormenorizadamente lo sucedido
para evitar errores futuros. Su
presidente ha transmitido sus "profundas disculpas"
asegurando que "cuando se cometen errores, lo mejor es reconocerlos
y decir que lo lamento profundamente".