Pero su popularidad y su naturaleza también la convierten en un
jugoso objetivo para los delincuentes. La información que contienen
los perfiles de LinkedIn
es altamente sensible: desde el lugar de nacimiento de sus usuarios,
pasando por su currículum o sus aspiraciones.
El año pasado, LinkedIn fue objeto de un tipo de ataque
informático denominado 'spear phising' (literalmente,
'pesca con arpón') que afectó a dos tipos de usuarios: por
una parte, a altos funcionarios del Gobierno de Estados Unidos, y
por otra, a otros usuarios que utilizaban aparatos RSA para
conectarse a las redes de su trabajo.
Los atacantes utilizaron información extraída de LinkedIn para
hacerse pasar por compañeros de trabajo de las víctimas y conseguir
la información que estaban buscando. No se sabe con exactitud ni la
identidad de los hackers ni la información que consiguieron. Pero
estos episodios han servido para poner de relieve la importancia de
proteger los datos publicados en esta red social.
Así, las empresas especializadas en seguridad informática se han
preocupado de contar con especialistas en LinkedIn. Uno de ellos
es Ryan O'Horo, consultor de la
empresa IOActive. Según se cuenta en un artículo de
CNN Money, O'Horo llevó a cabo
un experimento para mostrar las debilidades de la red profesional.
Empezó abriéndose un perfil asegurando que trabajaba para una gran
empresa de tecnología.
Envió invitaciones para conectarse a 300 personas que en realidad
sí que trabajan en ella. Unos 75 le aceptaron, y no solo eso: varios
de ellos le invitaron a formar parte de un grupo privado de
discusión en el que se hablaba de un proyecto secreto de la empresa.
Tuvo que pasar unos cuantos días hasta que un trabajador de la
empresa se dio cuenta del engaño, y denunció a O'Horo. Aunque fue
descubierto, el daño ya estaba hecho.
El estafador había conseguido
información secreta de la empresa en apenas 72 horas.
Un coladero para la seguridad
Este experimento no ha sido el único que se ha hecho. El año pasado,
durante la conferencia de hacking
DefCon, varios participantes se hicieron pasar por empleados de
empresas como Apple, Google o United Airlines para poder obtener
datos secretos de las compañías. Todos utilizaron LinkedIn de la
misma forma que lo hizo O'Horo, y consiguieron sus objetivos.
La vulnerabilidad de LinkedIn es tal, que en algunos foros de
hackers se ha puesto de moda vender perfiles con conexiones reales.
Es decir, usuarios falsos pero que han conseguido conectar con
profesionales que de verdad desempañan trabajos en empresas que
manejan información atractiva para los delincuentes.
Si Facebook se ha llenado de
timos a la vez que su número de usuarios se ha multiplicado,
a LinkedIn le está pasando algo parecido. Lo mejor será añadir solo
a las personas que de verdad sepamos que trabajan en una determinada
empresa, y desconfiar de aquellos que nos soliciten información
sobre nuestro trabajo, ya que el daño que se puede hacer a nuestra
empresa (y a nosotros mismos) puede ser muy grande.