Fuentes del caso han informado de que la defensa de Ortega, en un
escrito entregado este lunes al juzgado de instrucción 9 de Sevilla,
pide que declaren en el juicio
cinco personas que estuvieron con el torero la tarde previa
al accidente y no le vieron consumir alcohol, además del conductor
de la ambulancia que le auxilió, un
bombero y un médico que le atendió en el hospital Virgen
Macarena de Sevilla.
El accidente ocurrió poco
después de las 22.00 horas del 28 de mayo de 2011, cuando
el torero había dejado a su hija en Villaverde del Río (Sevilla) y
se dirigía a su finca Yerbabuena
de Castilblanco de los Arroyos (Sevilla).
La defensa también pretende aportar al juicio
sus propios peritos para
combatir el informe de la Guardia Civil que asegura que el
todoterreno del torero retirado circulaba a
125 kilómetros por hora en
un tramo limitado a 90 y el coche contrario a 51 kilómetros por
hora. Esta calificación de la defensa contrasta con la presentada
por la Fiscalía de Sevilla, que ha pedido cuatro años de cárcel,
seis de retirada del carné
y el pago de 181.122 euros a la familia del fallecido.
La Fiscalía sostiene que Ortega Cano no se encontraba
"en condiciones apropiadas para
conducir" debido a la "previa ingestión excesiva de bebidas
alcohólicas que le mermaban los reflejos", lo que le hacía conducir
de manera "irregular,
realizando maniobras arriesgadas para él mismo y los demás
usuarios".
En el kilómetro 28,1 de la A-8002, en un tramo curvo de
visibilidad reducida, con
señalización de prohibido adelantar y con una señal de
"curvas peligrosas", según el fiscal, Ortega Cano perdió el control
del vehículo, invadió durante 60 metros el carril contrario y
colisionó de frente con el Seat Altea que conducía Carlos Parra, de
38 años, que falleció al instante
por traumatismo torácico severo y rotura cardíaca.
Debido a las graves lesiones que sufrió Ortega Cano, la Guardia
Civil no pudo hacerle de inmediato
la prueba de alcoholemia pero el hospital Virgen Macarena, donde
quedó ingresado, conservó muestras de su sangre en el Banco de
Hematología "conforme al protocolo
habitual en esa unidad", según el fiscal, y su análisis
detectó
1,26 gramos de alcohol por litro, casi el triple de lo autorizado.
La defensa cuestiona este informe, en el que presuntamente
se rompió la "cadena de custodia" y ha pedido que declaren
cinco testigos que pasaron con él la tarde. Se trata del director
comercial de su finca, que se separó de él a las 17 horas, el
director de una casa rural con el que estuvo luego, la encargada de
una hospedería, el dueño de un
hotel y un testigo con el que permaneció hasta las 21.45
horas.
El torero fue ingresado de nuevo a comienzos de marzo por una
infección en la pierna izquierda, en una recaída que algunas fuentes
relacionaron con una intervención menor que
se le practicó la semana anterior
para retirarle los clavos que llevaba
en la tibia y el peroné a
raíz del accidente.