Algunos pensarán que lo que más cuesta es cambiar un Gobierno por
otro, pero se equivocan. Lo que realmente
cuesta más después de unas elecciones son las indemnizaciones del
Ejecutivo anterior, que vienen a sumarse a las nuevas
nóminas. En esta ocasión, la salida de
José Luis Rodríguez Zapatero
y los suyos costará más de 4
millones de euros.
Ahí se incluyen los dos
vicepresidentes, 13 ministros y 25 secretarios de Estado
que percibirán el 80% de su último
salario anual durante un periodo de dos años. Sueldos que,
en el caso de los primeros, es de 73.486 euros; de los
segundos, 69.000 euros; y de los secretarios de Estado, 68.000
euros. Una factura a la que hay que sumar
el sueldo vitalicio de 78.000 euros
al año que en España perciben los ex presidentes del
Gobierno.
El desembolso crece aún más teniendo en cuenta que los 350
diputados elegidos el domingo comenzaron a cobrar el sueldo desde el
día siguiente, aunque no lo
percibirán hasta diciembre, cuando se constituyan las
nuevas Cortes. Su asignación básica será de 2.813,87 euros al mes,
un salario que es 312 euros inferior al que empezaron cobrando
quienes fueron elegidos diputados en 2008. Esto es debido a que la
retribución parlamentaria se congeló en 2009, y en mayo de 2010 se
rebajó un 10% con carácter general tras los recortes aplicados
entonces a los funcionarios.
Esta medida tan ventajosa será una buena paga extra de Navidad
para los 168 nuevos diputados (48%),
que se estrenarán el 13 de diciembre en el Congreso cuando se
constituya la Cámara Baja. Muchos de ellos mujeres, ya que el
Congreso surgido de las elecciones de este domingo contará con un
total de 125 mujeres frente a 225 hombres.
Las féminas serán el 35,7% del total de 350 diputados, una menos
que las elegidas en 2008, la primera vez que se aplicaron las listas
paritarias establecidas en la Ley de Igualdad,
y las mismas que en 2004, cuando
esa norma no existía.