Pero
unos días antes de la boda, se le acabó el amor a ella, que decidió
que no quería pasar su vida con Hugh, que tampoco sería tanta vida
pues él tiene ya 85 años y la celebración se fue al garete y él se
quedó triste, en su inmensa mansión, eso sí rodeado de sus
conejitas, que le ayudaron a quitarse el disgusto en un “plis-plas”
y a adularlo, para ver si alguna podía sustituir a Crystal, por
aquello de “a rey muerto, rey puesto”.
Pues resulta, que ahora Crystal, se ha ido de la lengua y a puesto
como hojita de perejil a su ex novio, diciendo que la causa de la
ruptura, ha sido que a Hugh “su pajarito no levantaba el vuelo casi
nunca” y ella es una chica joven con sus necesidades y que las veces
que el pajarito volaba, no eran vuelos de más de dos segundos y ni
siquiera se quitaba el pijama, que nunca lo ha visto desnudo (a lo
mejor favor que le ha hecho).
Y una que de imaginación, anda sobrada, pensaba que la afición del
señor a ir siempre en pijama, era para no perder tiempo para retozar
en la cama, resulta, que es un uniforme, más o menos como la abuela
de Caperucita, que siempre iba en camisón.
Crystal, se ha pasado con esas declaraciones, que en vez de
beneficiarla, la reafirman “como rubia y tonta”, (no todas las
rubias son tontas, ni todas las tontas rubias), porque cuando hacía
planes de boda y se hacían arrumacos en público, parecía que todo
era miel sobre hojuelas y que lo de mi teoría del pijama era cierta,
no parecía importarle que Hugh fuera más veloz que el rayo, pero se
ve que la chica lo que quería era un beneficio económico, que no le
ha llegado y por eso ahora se desahoga, poniéndolo en evidencia, sin
pudor alguno.