Muere Gary Moore
El cada vez más reducido mundo del blues está de luto.
La muerte de Gary Moore, fallecido este domingo a los 58 años en un
hotel de la localidad malagueña de Estepona por causas que se
desconocen, supone el adiós de uno de los más famosos embajadores de
un género esencial en la música popular. Guitarrista de amplias
dotes, Moore formó parte de esa generación de músicos europeos que
en los sesenta, en plena eclosión del rock, admiraron desde jóvenes
las esencias del blues americano que cruzó el Atlántico y
experimentaron sobre su base rítmica, ampliando sus horizontes
estilísticos aunque desvirtuando en muchas ocasiones el espíritu de
los pioneros negros.
Nacido en Belfast (Irlanda del Norte), Moore era el guitarrista
irlandés más conocido del mundo gracias a sus numerosas
colaboraciones con grandes del blues como B. B. King o Albert
Collins, dos de sus maestros, y a su pertenencia fugaz pero
recordada en Thin Lizzy, la banda de raíces blues más fascinante de
la escena irlandesa. Su carrera en solitario, llena de altibajos y
experimentos varios, fue reconocida sobre todo por sus aplaudidos
directos y discos más que notables, como
Victims of the future,
Still Got Blues o
After hours.
De la escuela británica de guitarristas amantes del blues,
como Eric Clapton o John Mayall, Moore siempre tuvo de referencia a
los padres afroamericanos del género, pero su influencia más directa
y reconocible fue Peter Green, guitarrista de Fleetwood Mac. Como
Green, no destacaba tanto por su fraseo rápido como por su
expresividad, donde no había problemas para las recreaciones sin
perder el sentido del ritmo.
Con la cabeza llena de discos de blues, Moore, que se aficionó a
la guitarra con no más de siete años, mientras acudía al salón de
baile que regentaba su padre, no era mayor de edad cuando comenzó su
carrera profesional al entrar a formar parte de Skid Row, grupo en
el que el guitarrista conoció a Phil Lynott, futuro líder y hacedor
de Thin Lizzy.
La salida de Eric Bell de Thin Lizzy permitió que Lynott llamara
a filas a Moore, que pudo dejar su huella en las cuerdas en el tema
Still in Love with you, una de las baladas más emotivas
de la banda. Pero Moore, siempre inquieto y deseoso de manejar su
futuro profesional, estaba llamado a hacer carrera en solitario,
aunque fue reseñable su intento de tocar dentro de una banda cuando
se unió al grupo BBM junto a Jack Bruce y Ginger Baker, base rítmica
de Cream.
Durante años, Moore se postuló como un guitarrista
aficionado a diversos estilos desde el heavy rock hasta la
música celta, que le llevaron por sendas demasiado pantanosas. Sin
embargo, no quiso dejar de reivindicar su pasado blues y, de
esta forma, bajo una etiqueta promocional de bluesman
universal, un tanto cargante, publicó en 1990 el destacado Still
got the blues (con las colaboraciones de Albert Collins, Albert
King y George Harrison) o en 2001 Back to the blues. En la
última década, su figura había adquirido talla de maestro en Reino
Unido y para buena parte de Europa, donde siempre gozó de más
reconocimiento que en Estados Unidos. Fuente
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